El Circo Social fue la mejor terapia para Juan

Su gran afición a los zancos extremos llevó a Juan Pizarro a sufrir una fuerte lesión en una de sus piernas luego de una presentación artística que lo mantuvo casi inmóvil por más de dos meses.

Pero este joven, de 23 años de edad, quien es parte del proyecto Circo Social de la Unidad Patronato Municipal San José, desde hace dos años, decidió que no existía mejor terapia que convertirse en el mejor “paradista” del país.

Con un entrenamiento guiado por los instructores del Circo Social, Juan fue recuperando la fuerza en su pierna izquierda. Tras una fuerte caída desde sus zancos, se fracturó el fémur y se lesionó la rodilla. Juan junto a su compañera inseparable Estefanía Casillas, retornaron al proyecto de Circo Social donde ya están por completar todos los ciclos formativos.

La preparación que ha recibido en el Circo Social le ha permitido a Juan aprender destrezas como tela, malabares y acrobacia pero su mayor habilidad la muestra en la parada de manos estática, actividad que quiere seguir perfeccionando para convertirse en el número uno. La constancia es uno de sus principales impulsos para incluso no abandonar los zancos. Pertenece a un grupo conocido como “Juglares de la calle” con quienes realiza presentaciones particulares que le generan ingresos a manera de un micro emprendimiento.

Este joven apasionado por el arte circense se siente complacido por la recuperación que ha logrado los últimos cuatro meses y se prepara para una nueva exhibición para el público el próximo 8 de julio cuando se conmemore en “Día del Malabarista”. Junto a sus compañeros realizará una muestra artística para el público que se dé cita en las instalaciones del Circo Social, que funciona en el parque Bicentenario, en uno de los antiguos hangares, avenida de la Prensa y Vuano.

El haberse sobrepuesto a su lesión, Juan sugiere a los jóvenes que como él no ha tenido la posibilidad de completar una carrera universitaria, a perseverar sin perder la constancia, aprovechar el conocimiento y a luchar por lo que les gusta.

“Aquí paso preparándome a diario, esta es una pre escuela, tengo el apoyo de mis instructores, de mi compañera y mi madre, eso me hace continuar soñando para lograr no solo ser un buen telista y buen malabarista sino también de entre los pocos paradistas de manos, el mejor”, afirma finalmente Juan.

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