El Verano de las Artes recibió a la ruralidad

Color y alegría trajeron las parroquias rurales de Quito al parque Itchimbía. Justo al mediodía del sábado 19 y del domingo 20, las comitivas de 17 parroquias llegaron con su música, sus trajes y su danza. Su presencia marcó el arranque del Verano de las Artes en el parque.

Ha sido una muestra de la apuesta por la diversidad de la programación de este año.
Alrededor de 50 artistas, bailarines, músicos y personajes tradicionales integraron los grupos de la ruralidad. Cada día realizaron una toma simbólica de la plaza del reloj solar del parque.

En el cierre de la presencia rural en el Itchimbía una especial delegación aportó con un elemento fundamental de la tradición cultural de los Andes ecuatorianos. Desde el barrio Ushimana, de la parroquia de Alangasí, llegó Fernando Pacha, un joven músico que mantiene vivo el sonido del pingullo.

El pingullero toca su flauta andina y un bombo. Sirve de guía en desfiles, ceremonias y celebraciones. Aunque en los últimos años pareció que era una tradición que se iba perdiendo, esto es una muestra de que este patrimonio continúa vivo y vigente.

La presencia de la ruralidad puso un punto especial de color a las celebraciones en el parque Itchimbía. Las parroquias confirmaron su condición de reserva de memoria y patrimonio cultural intangible de la ciudad.

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