Rumipamba se llenó de música, danza y tradición

Los grupos de músicos, danzantes y bailarines estaban listos y a las 10:00 del sábado 23 de junio, se inició la celebración del Inti Raymi 2018. En los exteriores del Parque Arqueológico y Ecológico Rumipamba, se inició el desfile que los llevó a la Casa de Hacienda del Parque, sitio destinado a la celebración de esta tradicional fiesta de los andes ecuatorianos.

Aunque los mayores referentes de esta celebración son varias poblaciones de Imbabura como Otavalo, Peguche y Cotacachi, así como las poblaciones de Cayambe y Zuleta, al norte de Quito; la celebración del Inti Raymi en Rumipamba busca enfatizar el carácter milenario de este sitio arqueológico, puesto que es uno de los enclaves idóneos para entender la forma de vida social, cultural, y económica de los Quitus, los primeros habitantes del actual Distrito Metropolitano.

La celebración contó con el apoyo del Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP), ente que busca revalorizar los sitios patrimoniales, como el Parque Arqueológico y Ecológico Rumipamba, creando conexiones directas entre los ciudadanos y estos espacios mediante la apropiación social de los valores patrimoniales y culturales.

La Corporación Ecuatoriana de Arte y Cultura “CEAC”, fue la encargada de llevar la fiesta a lo largo de la avenida Mariana de Jesús. A través de la música y la danza los moradores del sector, y visitantes de otras partes de la ciudad, se fueron sumando a la fiesta en agradecimiento al “taita” sol y a la “mama” naturaleza, por las cosechas recibidas en el año.

Celebrar el Inti Raymi o Fiesta del Sol tiene su origen histórico en el norte andino de nuestro país. Desde sus orígenes, el fundamento básico de esta celebración, la más importante en el calendario de los pueblos indígenas de los Andes, es el culto al sol.

Una vez que el desfile llegó a la Casa Hacienda, tantos los artistas como el público en general, fueron parte de la ceremonia pública de encendido del fuego. En este contexto, la presencia de los Aya Uma (guías u orientadores del ritual), de los Tatik (músicos) y de los Tushuk (danzantes), fue fundamental para consolidar en la ceremonia los procesos de orden y armonía que caracterizan a la cosmovisión andina.

“Taita Roberto” y “Mama Marujita”, fueron los encargados de presidir esta ceremonia, donde reiteradamente destacaron los 4 elementos que dan sentido a la naturaleza humana: el fuego forma nuestra alma, el agua constituye nuestra sangre, la tierra es la materialidad de nuestro cuerpo, y al el viento que es nuestro aliento. Además, bendijeron la tierra por nuestros pisotones y maltratos.

Una vez que finalizó la ceremonia tradicional, los grupos de artistas Revelaciones de mi Tierra, Tzántzicos, Ballet Quitus, Tempo Sur, Sisay Pacha y Jícara pusieron a cantar y bailar a los asistentes, que no dejaban de aplaudir con entusiasmo las múltiples presentaciones e interpretaciones de la fiesta.

La jornada concluyó con la tradicional “Pamba Mesa” en donde todos los asistentes pudieron compartir frutas como los oritos, mandarinas y naranjas. De esta forma, la celebración logró su cometido de retomar celebraciones ancestrales como el Inti Raymi, para que pasen a formar parte de la identidad cultural de los quiteños contemporáneos.}

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