Las granjas comunitarias un ejemplo en la recuperación de las quebradas

 Alrededor de diez mil personas de manera indirecta han sido beneficiadas por el Plan de Intervención Ambiental Integral en las quebradas de Quito que lo lleva a cabo el Municipio de Quito a través de la Administración Zonal Eugenio Espejo, en la parroquia Comité del Pueblo. La inversión de más de 110000 dólares, con fondos de la Zonal y de Presupuestos Participativos, desde el año 2017.

La comunidad priorizó este proyecto en la Asamblea de Presupuestos Participativos para que se asigne a la parroquia del Comité del Pueblo y de esta forma activar el plan de recuperación de las quebradas San Antonio y San Francisco con la participación de la comunidad.

Se han realizado varias acciones entre las que se destacan el fortalecimiento del tejido social; se han dictado capacitaciones en educación ambiental, liderazgo, agricultura urbana entre otros; realización de mingas, reforestaciones, construcción de senderos ecológicos, instalación de juegos infantiles y la implementación de la granja comunitaria.

En las calles Wladimir Lenín y Carlos Sánchez, sector La Bota se encuentra la granja denominada “Cielo Abierto”. Gladys Chango quien es parte de la Asociación y moradora del sector, aduce que el grupo lo conforman alrededor de treinta y cinco personas y está completamente legalizado, ellos dedican su tiempo a fortalecer su granja comunitaria.

Gladys no esconde la satisfacción al decir que se ha “hecho realidad el sueño” que tenían tanto ella como los otros participantes; el de contar con un huerto donde se expenda productos sanos, con abonos naturales, sin químicos y de esta forma dotar a su comunidad de una alimentación saludable.

Agregó que no descansarán hasta que su “barrio vuelva a ser a ser como hace 45 años, donde podían caminar, jugar en el fondo y laderas de las quebradas, será paso a paso, pero con el esfuerzo y el involucramiento de la comunidad será posible, acotó.”

En la granja se siembra rábanos, papanabos, remolacha, zanahoria, lechugas, tomates, ajo, suquini, pepino, entre otros.

Antes este sitio era utilizado como un botadero de basura y escombros y gracias al trabajo en conjunto de la comunidad con la municipalidad a través de mingas, ahora es un lugar completamente transformado, donde además cuenta con espacio para juegos infantiles.

Luz María Taimal, también es moradora del sector, desde hace algunos días ha adquirido  hortalizas como el rábano, comenta que son alimentos muy saludables e invita a la comunidad a que conozcan y adquieran los productos que se ofertan en la granja comunitaria.

Hay que destacar que existen aspectos importantes a ser tomados en cuenta para la gestión integral de las quebradas como:

Mantener en calidad y cantidad los servicios eco-sistémicos (la protección de fuentes de agua, el drenaje adecuado de los desagües, la recarga de acuíferos, la protección de la biodiversidad silvestre nativa, la disminución de la vulnerabilidad frente a eventos sísmicos, la conservación del paisaje natural, la oferta de semillas de plantas medicinales, frutales y ornamentales nativas).

Finalmente se debe activar y fortalecer el empoderamiento ciudadano en relación a la protección y recuperación de las quebradas, así como el reconocimiento de sus valores y servicios ambientales.

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