En el Quitunes se rindió homenaje a Carapaz

El Quito colonial vuelve a la vida en las noches de los lunes. Las estrechas calles y los sobrios edificios de la ciudad patrimonial fusionan su encanto histórico con el arte, la luz y el color del Festival Quitunes.

Esta iniciativa, de la nueva Administración Municipal del Distrito Metropolitano, viste de alegría al Centro Histórico. Este lunes la última edición de Quitunes recibió a miles de visitantes que gozaron de la oferta artística, el mapping en honor a Richard Carapaz y la pirotecnia de aproximación, desde las 17:00 hasta las 21:00.

Cuando la tarde avanzaba, por las calles Venezuela y García Moreno avanzaban la música, la danza y la alegría de monigotes artísticos, de las bastoneras y los grupos de danza del colegio Quitumbe, de los grupos de rap, malabaristas, música y mucho color.

Todos los museos del centro estuvieron abiertos al público, entre ellos el Centro Cultural Metropolitano donde se presentan, una exposición de los Grabados de Salvador Dalí y  El Sendero de las Danza dedicado a la bailarina Susana Reyes.

Mientras tanto en las afueras el Grupo de Pasacalle del colegio Quitumbe, próximo a una gira por Europa, hacia disfrutar a los presentes. En el costado sur de la ciudad vieja, frente al teatro Atahualpa, se efectuaba la Chamizada Popular, otra danza que tenía admirados a decenas de turistas extranjeros.

Evie  Raymakers, de Holanda manifestó: “Estoy muy contenta. Me gusta mucho el arte de aquí y las personas me gustan mucho también”. Señaló que piensa quedarse 5 días en la ciudad.

Al frente de la Alcaldía el grupo Metroband de los Agentes de Control Municipales puso a bailar a la gente, como un abre boca de la presentación del grupo La Vagancia que desató un verdadero festejo.

Como parte culminante se realizó un mapping, en la fachada del palacio Municipal, en homenaje al ciclista ecuatoriano Richard Carapaz, ganador de Giro de Italia. Al tiempo se realizaron los innovadores fuegos artificiales de baja resonancia o pirotecnia de aproximación.  “Es un desarrollo de alta tecnología que hace que los fuegos artificiales, no causen el estruendo que daña principalmente  a los animales y al medio ambiente”, según informó el ingeniero John Zanafria de la empresa Zanafria Fuegos Artificiales.

 De su parte Luis Campaña, un pequeño empresario que estuvo en el Quitunes, expresó: “esto es una idea que trae alegría, movimiento comercial y hace que todos tengamos un poco de arte. Es bueno para el turismo. Es una idea digna de felicitar”.

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