Quito le apuesta a la reducción de la Huella de Carbono

El Municipio de Quito, a través de la Secretaría de Ambiente, trabaja en un importante Proyecto de Ordenanza para reducir la huella de carbono que produce el transporte en la ciudad.

La Secretaría de Ambiente con esta propuesta busca, motivar al cambio de vehículos eléctricos, a través, de la generación de incentivos para la ciudadanía y con esta medida, que exista una notable contribución de la colectividad para la reducción de la huella de carbono que en la actualidad es del 52%.

Esta es una cifra alarmante, la mayor contribución se produce por los combustibles fósiles que genera la combustión del diésel y la gasolina. La emisión de estos gases de efecto invernadero contaminan el aire capitalino y son la principal causa de las enfermedades respiratorias.

El compromiso de esta administración es tener espacios de cero emisiones, el Centro Histórico es un primer ejemplo. Se espera conseguir que sean espacios amigables con el peatón, que se complementen con ciclovías, pero a la vez que cuenten con transporte que brinde fácil acceso a estos sitios.

El transporte eléctrico es parte de la tendencia mundial que busca mejorar no sólo la movilidad en las ciudades, sino aportar de forma considerable a la reducción de gases que contaminan el planeta, así, Quito forma parte de estos importantes cambios para la mejora del aire y calidad de vida de sus ciudadanos. La implementación de nuevas tecnologías asegura el progreso y desarrollo de la capital.

Las pruebas piloto con buses articulados en el Corredor Central Norte y bus tipo de la Cooperativa Águila Dorada están en funcionamiento. Es importante mencionar que, si reemplazamos ahora mismo 1 200 unidades de transporte público por buses eléctricos, lograremos una mejora en la calidad del aire del 11%, reduciendo así el PM2.5 (partículas menores a 2.5 micrómetros) que causan las enfermedades respiratorias.

La puesta en marcha de este nuevo sistema de transporte trae consigo muchas ventajas como son:

  • Reducción de forma considerable la huella de carbono.
  • Mejoramiento del aire de la ciudad.
  • Disminución de la incidencia de enfermedades respiratorias.
  • Bajos costos de mantenimiento para los dueños de los vehículos eléctricos.
  • Descenso de los niveles de ruido que contribuye a la pacificación de las calles y avenidas.

 

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