Alaspungo reunió a seis Yumbadas de Quito

Alaspungo es una comuna de la parroquia Nono. Ubicada al noroccidente del Distrito Metropolitano de Quito cuenta con 100 habitantes. El fin de semana pasado fueron anfitriones del ‘Encuentro de Yumbadas’, evento organizado por el Municipio de la capital y el Gobierno Parroquial, como parte de la programación del Encuentro de las Culturas de las Parroquias Rurales de Quito, a celebrarse el 19 y 20 de octubre.

Fueron más de 200 danzantes en escena quienes dieron una dinámica distinta a la comuna. Las yumbadas fueron recibidas por la presidenta del Gobierno Parroquial, Gianina Moreno y por el presidente de la Comuna, Roberto Pailacho.
Luego de abrir la puerta, es decir pedir permiso a la montaña, los yumbos iniciaron su caminata por el Culunco que conecta la parroquia de Nono con Tandayapa en Nanegalito. Un pequeño tramo del camino fue recorrido, para regresar al centro de la comuna.

Manuel Gómez, danzante de la Yumbada de Cotocollao, menciona que recorrer el culunco fue muy simbólico, porque ahí están los rastros de los abuelos y de sus antepasados. “Todas las yumbadas compartimos como una sola familia, reconociéndonos como un solo pueblo, eso fue lo importante”, indica.

La primera yumbada en iniciar los rituales fue la de San Isidro del Inca, con don Alberto como cabecilla. Los sonidos del pingullo, interpretados por el mamaco, dieron el ritmo a los yumbos, quienes bailaron el Chimbapura.

Luego fue el turno de la yumbada de Rumicucho, quienes representaron el ritual de la matanza; la de La Magadalena, con la danza del Curiquingue; la yumbada de Conocoto, también con el ritual de la matanza; la Tola Chica de Tumbaco, con la danza de limpieza y purificación.

La yumbada de Cotocollao participó con más de 40 danzantes, entre hombres, mujeres y niños. La cabecilla es una mujer, Fanny Morales. Su danza representa el juego del Curiquingue, tal cual el ave revolotea entre las flores para extraer la miel, los danzantes rodean un mate lleno de chicha que se encuentra en el piso, con las manos hacia atrás, se agachan hasta lograr beber del pilche.

“La danza es la tradición que nos ha unido por décadas”, menciona José Ñacato, de los yumbos blancos de San Francisco de Conocoto. Sus 70 años no le impiden ser parte de la danza caracterizada por la fuerza y la resistencia, puesto que pueden danzar por 3 días seguidos.

Gianina Moreno, presidenta del GAD Parroquial, comenta que la comuna de Alaspungo fue elegida como sede de este evento por la presencia de los culuncos, caminos hundidos y protegidos por las ramas de los árboles, usados por el pueblo yumbo, habitantes de la zona noroccidental de la actual provincia de Pichincha, para las actividades comerciales.

“Nono fue históricamente el sitio de paso entre la sierra y la costa y la tradición de la yumbada nace también en este pueblo”, indica Moreno.

Hasta el próximo año, así fue la despedida de los yumbos, mientras la banda de pueblo ´Virgen del Camino de Nono´, interpreta varios sanjuanitos y capishcas.

 

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