Quito registra los niveles más bajos de contaminación atmosférica en 10 años

  • La reducción de contaminantes que se encuentran en la atmósfera, oscila entre el 60% y 70%.
  • El confinamiento, la disminución de actividades industriales, y la restricción del tránsito vehicular son las principales causas.

En Quito actualmente la cantidad de contaminantes dispersos en el aire se encuentra en bajas concentraciones. Esto, debido a las medidas de restricción adoptadas por las autoridades que, en el mes de abril, generaron una reducción del tráfico vehicular y disminución de actividades industriales y productivas. Dentro de las medidas de seguridad generadas por la emergencia por covid-19.

Según datos de la Red Metropolitana de Monitoreo Atmosférico, los reportes de promedios horarios para abril de 2020, muestran los valores más bajos de contaminantes para el mismo periodo de 2010. Esta reducción oscila entre un 60% y 70% para contaminantes como el dióxido de nitrógeno, monóxido de carbono y dióxido de azufre, provenientes principalmente de la combustión de carros, buses y fábricas.

El índice quiteño de la calidad del aire, IQCA es un valor que registra día a día la Red Metropolitana de Monitoreo Atmosférico, REMMAQ. Así se evidencia científicamente la cantidad de contaminantes que se encuentran mezclados en el aire que respiramos los quiteños. Cuando este valor registra bajos niveles de contaminación, o que se encuentran “bajo norma” se dice que la calidad del aire es ‘aceptable u óptima’.

La calidad del aire se afecta por varios componentes, generalmente, provenientes de la actividad fábricas o industrias que no usan filtros para atenuar sus emisiones y por los gases que emiten de los vehículos a diésel y gasolina. También algunos eventos naturales pueden bajar la calidad del aire. Erupciones volcánicas, el acarreo de partículas suspendidas en el aire, incendios forestales son algunos de los factores.

Al analizar la química de la atmósfera: partículas como polvo, ceniza, hollín, polen, metales pesados, entre otras, que tienen una dimensión igual o inferior de 2,5 micrómetros (µm) conocidos como MP 2,5 y que son asociadas con la exacerbación de enfermedades respiratorias crónicas y otras de origen cardiaco. Por su tamaño, estas partículas pueden ingresar fácilmente por las vías respiratorias a los alveolos pulmonares incluso pueden llegar a la sangre poniendo en riesgo a niños, ancianos y personas con enfermedades respiratorias crónicas.

 

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