Crónicas sonoras de una ciudad: Banda Sinfónica Metropolitana de Quito ha incorporado 85% de nuevos repertorios

  • La Banda Sinfónica Metropolitana de Quito -BSMQ- cumple 30 años este 2020.
  • La BSMQ se ha posicionado como una de las mejores agrupaciones de su estilo en América Latina.

Para celebrar los 30 años de la Banda Sinfónica Metropolitana de Quito -BSMQ- el Teatro Nacional Sucre propone una serie de entregas sobre esta agrupación musical. En esta ocasión, la propuesta se centra, en una entrevista con su director, Luis Alberto Castro, para hablar sobre el funcionamiento a la banda, la formación musical del elenco, la selección de repertorios, el quehacer y las exigencias de una agrupación profesional con tres décadas de existencia.

La gestión continúa, una Banda que se proyecta en el tiempo

Luis Castro distingue tres momentos de su gestión como director de la BSMQ “en primer lugar, la participación de la banda en el tradicional Te Deum, que se realiza por la apertura de las fiestas de Quito, y que considero un acto importantísimo y relevante para la cultura quiteña”.

En lo pedagógico, Castro recuerda el encuentro con la Orquesta Infanto Juvenil 24 de mayo, de la localidad de Patate, “en el que tuvimos la oportunidad de ofrecer asesorías académicas y compartir escenario con niños y jóvenes músicos”.

Finalmente, a nivel musical el evento más importante para el actual director de la BSMQ fue la ejecución de la ‘Consagración de la Primavera’, de Igor Stravinsky, y la suite Atahualpa, de Luis Humberto Salgado. “La Consagración de la Primavera es una obra que pocas orquestas y aún menos bandas son capaces de interpretar, y más en un formato reducido en cuanto a número de instrumentistas. Este fue un verdadero reto para todos, no solamente para los músicos sino para todo el equipo técnico que participó en este montaje. Se pudo demostrar el altísimo nivel técnico de la agrupación y de la producción de la Fundación Teatro Nacional Sucre”.

Algo en lo que ha creído siempre es “que los directores pasan, pero las agrupaciones quedan, y esta pasión que llevo por hacer música al más alto nivel, así como la energía, entrega y dedicación que aporto en cada proyecto que realizamos es lo que espero que quede en el recuerdo de estos grandes músicos. Pienso que, entre los aspectos específicos que me he propuesto desarrollar con la Banda, podría mencionar la interpretación de nuevos repertorios”.

Es así que alrededor de un 85% del repertorio que han ejecutado durante su gestión ha sido repertorio que nunca se había ejecutado en estos 30 años. “Esto hace más atractivo el hecho de encarar cada proyecto; la visión del aprendizaje, de lo desconocido en cuanto a estilos y lenguajes”.

La BSMQ tiene el funcionamiento de un mecanismo fino. Sería fácil pensar que, luego de 30 años, ya no se puede seguir creciendo técnicamente. Pero la realidad confirma lo contrario, gracias al compromiso y entrega profesional de quienes han hecho de la música su forma de vida: se producen dinámicas grupales, fuerzas que se desplazan, que se aprenden y se heredan. Algunos músicos se van y otros se quedan, pero lo que cuenta es la experiencia común a la hora de encarar al público, al momento de transformar una yuxtaposición de sonidos en algo vivo y bello, cuando la gente se anima o se conmueve, se alegra, siente.

Hasta aquí, en esta presentación, el relato desde la batuta, la mirada del director: el que coordina, planifica, da gestión al trabajo de todos los miembros. En las próximas presentaciones, se buscará adentrar en las voces de los músicos y otros personajes vinculados con la BSMQ: los artífices, los intérpretes que dan vida a la agrupación, e indagar sobre el sentir artístico, las experiencias, las memorias y saberes que se dan encuentro cuando esta fina maquinaria entra en funcionamiento.

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