La Casa del Hermano un lugar que brinda acogida

  • Este espacio de acogimiento para personas con vida en calle es impulsado por la Unidad Patronato Municipal San José
  • 20 personas residen allí, quienes reciben atención médica, alimentación y terapias ocupacionales

José Santiago Bonilla tiene 57 años, de ellos 30 los ha vivido en la calle “cuando murió mi padre tenía 17 años. Desde ahí no tuve casa, decidí venir a Quito y vivo en la calle”. Así como él, 20 personas se albergan en la Casa del Hermano, ubicada en el centro de Quito. Algunos de sus habitantes provienen de los albergues de El Arbolito y otro ubicado en el Centro Histórico.

En la Casa del Hermano habitan en su mayoría adultos mayores y también jóvenes. Todos son hombres. Este es un espacio de acogimiento para personas con vida en calle impulsado por la Unidad Patronato Municipal San José. Garantiza sus derechos, a través, de servicios especializados para mejorar la calidad de vida bajo los principios de voluntariedad y dignidad. Desde que inició la pandemia de covid-19 ha brindado acogimiento.

Los servicios que brinda son atención integral, acompañamiento médico, servicio de alimentación, terapia ocupacional y trabajo social.

Según Karola Pazmiño, coordinadora del Proyecto Atención Habitantes de Calle, en La Casa del Hermano reciben atención médica, alimentación, durante 5 tiempos, «también trabajamos con ellos en labor social, terapia ocupacional y sicológica, para acceder a una etapa de rehabilitación. En caso de ser personas que presenten adicciones y poder pasar a otro nivel”. Incluso en algunos casos, se trabaja en reinserción familiar y en procesos de acogida a personas adultas mayores a otros espacios especializados.

Los habitantes cumplen con varias actividades entre ellas la de talleres ocupacionales. Es importante indicar que cumplen horarios. Por lo general se levantan a las 07:00, cumplen sus actividades de aseo personal, baño, cepillado de dientes para las 07:30 acudir al desayuno. Posteriormente realizan la limpieza de sus espacios; a continuación, pueden ir a mirar televisión o asistir a cine foros; luego participan de talleres, un refrigerio, un tiempo de distracción, almuerzo, actividades productivas, cena y a las 20:30 todos están descansando.

Quienes trabajan en este espacio son personas dedicadas. Brindan amor y cuidado a los habitantes de la ‘Casa’. “El equipo tiene mucha entrega, se dan espacios de diálogo y comunicación con quienes viven aquí”, reitera Karola Pazmiño.

Fernando Villacrés, tiene 61 años, “mucha gente piensa que nosotros somos desechos. No lo somos, somos pobres. Nos dicen desechos porque nos ven alcoholizados, mal vestidos, nos dan la espalda, somos despreciados. Aquí nos han dado una mano gracias a Dios, nos han ayudado bastante. Aquí vivimos con tranquilidad, con paz y alimentándonos.”

También participan de actividades ocupacionales, una de ellas es la elaboración de figuras con papel: ‘origami’. Luis Sigcha vive hace 1 año en la calle. La situación económica lo obligó. Es vendedor ambulante, ahora es quien motiva a sus compañeros a fabricar cisnes, barcos, cestas con papel y cartulina.

“Este es mi taller, aquí vengo a aprender, hacemos jarrones, figuras, hacemos de todo, este es un entretenimiento”, indica que hacer un cisne de unos 25 cm de alto y unos 20 de largo se demora una semana. Reconoce que “Este es un cambio de vida, me ha alejado de la calle y del consumo”.

La ‘Casa del Hermano’ fortalece la atención integral a personas en situación de mendicidad, indigencia, precariedad, exclusión social, abandono, explotación laboral, económica, problemas de salud mental y adicciones, con el objetivo de mejorar su calidad de vida bajo el principio de dignidad.

Este espacio está ubicado en el Centro Histórico, en las calles Loja y Barahona, en el Bulevar de la Av. 24 de Mayo.

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