La Ordenanza 019-2020 vela por el bienestar de los animales comunitarios

El trabajo conjunto del Municipio de Quito, a través del Proyecto de Manejo de Fauna Urbana -Urbanimal- de la Secretaría de Salud y los ciudadanos que velan por el bienestar de animalitos que no tienen tutor y están en un barrio o sector determinado, es un ejemplo de sociedad solidaria y de acciones en pro de la fauna urbana de la ciudad.

En el artículo 53 de la Ordenanza 019 – 2020 se define que los perros o gatos comunitarios: “son aquellos que individualmente o en grupo conviven bajo parámetros de bienestar animal con la comunidad de un sector o barrio que los atiende mediante una persona o grupo de personas debidamente organizadas”.

Al respecto, José Paredes, médico veterinario e inspector de Urbanimal, menciona que “es importante que en la nueva Ordenanza 019 – 2020 exista la figura de animales comunitarios ya que es un aporte para el cuidado de la fauna urbana, de esta manera la sociedad toma conciencia de esta problemática y colabora activamente con el cuidado y protección de perros y gatos que no cuentan con un tutor, pero que han hecho del barrio o sector su hogar”.

Una de las principales actividades en las que trabaja el proyecto con los ciudadanos que cuidan a los animales comunitarios es la esterilización, esto con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los perros y gatos y controlar efectivamente la sobrepoblación de la fauna urbana.

En el artículo 54 se detallan las obligaciones de quienes atienden y cuidan los perros o gatos comunitarios:

  • Mantenerlos con identificación visible.
  • Vacunarlos y desparasitarlos, hay que mantener el carné de vacunas actualizado.
  • Esterilizarlos y atenderlos durante su recuperación.
  • Proporcionarles agua y comida en los sitios y horarios debidamente determinados, acorde a su especie, tamaño y edad.
  • Facilitarles una adecuada guarida permanente.
  • Proveerles de atención veterinaria oportuna, cuando lo requieran.
  • Responsabilizarse de los daños o perjuicios, debidamente comprobados, que estos animales pudieran ocasionar a terceros.
  • Asumir la responsabilidad de la recolección de las deyecciones o desechos que se encuentren en el área pertinente de la comunidad respectiva.

Es importante recalcar que los animales comunitarios no deberán representar peligro para las personas, la fauna silvestre u otros animales que habitan en el sector, barrio, comunidad o espacios públicos.

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