Patronato San José aloja 100 habitantes de calle durante el segundo fin de semana de confinamiento

El segundo fin de semana de confinamiento tuvo la misma tónica que el primero: calles desoladas, el silencio del ambiente era interrumpido por el sonido de uno que otro vehículo que circulaba, y por las calles del Centro Histórico el caminar de personas que no tienen dónde pasar el aislamiento para evitar la propagación de la COVID-19.

Así, como todos los días, personal del proyecto de ‘Atención a habitantes de calle’ de la Unidad Patronato Municipal San José, junto a la Administración Zonal Manuela Sáenz, realizó abordajes para ofrecer los servicios de alojamiento y comedor a personas como José Quishpe que no tiene hogar y su única familia la componen seis perros que lo acompañan día y noche.

Las cinco comidas diarias y una cama caliente para la noche no es lo único que se ofrece. Las personas que voluntariamente aceptan ir tienen varias alternativas para pasar el tiempo y que el confinamiento no se vuelva un problema para ellos, pues en algunos puede generar estrés o ansiedad por problemas de consumo o adicciones. Para ello, 15 técnicos trabajan a tiempo completo.

Karola Pazmiño, coordinadora del proyecto Habitantes de calle, comentó que se motiva a las personas albergadas a participar en actividades grupales con la finalidad de compartir, no de competir. “Hay una cancha de vóley para las personas que prefieren hacer ejercicio, futbolines, una sala amplia para desarrollar actividades como teatro o presentaciones musicales”.

Además, pueden optar por juegos de mesa, ver televisión o estar en las áreas verdes disponibles. “Todo con las debidas medidas de bioseguridad como el distanciamiento, uso de mascarillas y la presencia de un técnico que acompaña las actividades para garantizar la armonía dentro de los espacios”, manifestó Pazmiño.

Los animalitos que acompañan en la calle a las personas que viven en situación de mendicidad son parte de su familia y también tienen habilitado un espacio, adecuado con carpas.

Sandy Campaña, administradora de la zona Manuela Sáenz, dijo que la situación de mendicidad, trabajo infantil y movilidad humana se ha agravado más en estos momentos de pandemia. “Hay personas que tenían un trabajo estable o eran comerciantes, y podían pagar por un cuarto, lamentablemente en estos momentos no tienen recursos”.

Es el caso de Marlon Ureña, quien es diseñador gráfico y desde hace algunos meses perdió su empleo, tiene problemas de consumo y no cuenta con lugar para vivir. “En estos momentos estoy tratando de rehabilitarme y salir adelante. Vi en un reportaje que habilitaron este albergue y me alentaron a venir acá. Aquí nos tratan con dignidad y respeto”.

Además, este fin de semana, el Patronato San José habilitó uno de sus inmuebles, ubicado en San Roque, para brindar comida a quienes la necesiten. “En este lugar contamos con duchas y espacios adecuados para la alimentación de personas que en este momento viven en extrema vulnerabilidad”, expresó Gabriela Cevallos, directora de Ejecución Técnica del Patronato.

Los abordajes que realiza esta institución continuarán, como todos los días, para ofrecer los servicios a las personas que habitan en plazas, parques y demás espacios públicos o que tienen experiencia de vida en calle.

Luego de una evaluación y dependiendo de la voluntariedad de las personas, se les remite a otros proyectos para brindarles la atención necesaria que les permita su reinserción social más apropiada.

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