Madres y obreras: una mezcla de sacrificio, valor y coraje

El frío es intenso y traspasa los huesos, todavía hay un poco de obscuridad a las 6:30, pero los rayos del sol parece que vencerán al mal clima de ese día, eso permitirá a los obreros realizar mantenimiento vial (bacheo) sin ningún problema.

De a poco los obreros de la Epmmop llegan a la planta de asfalto, lugar donde se concentran para cargar material, recibir instrucciones e iniciar una nueva jornada.

Todos se reúnen en un círculo grande y se preparan para recibir indicaciones, entre ellas sobre las medidas de bioseguridad para evitar ser parte de las estadísticas de contagios por la Covid-19. Luego, los jefes de zonas reúnen a sus equipos y distribuyen las calles que se atenderán ese día.

Entre esos jefes destaca Leidy Núñez, una joven ingeniera civil de 32 años, oriunda de Zamora Chinchipe, que tiene a su cargo alrededor de 60 personas entre obreros, inspectores y operadores. Ella asumió el reto hace poco tiempo y manifiesta que tuvo dudas.

“Tengo una hija de 4 años y mi esposo. Conversamos sobre el tema porque asumir un cargo así, demandaría más tiempo laboral. A la final acepté. Es duro porque muchas veces llego muy cansada y mi hija me pide que juguemos a las muñequitas. Ese momento saco fuerzas no sé de dónde y lo hago. Soy así gracias a mi madre a quién le debo mucho”.

A Leidy le ha tocado muchas veces trabajar los fines de semana, pero ella resalta el gran apoyo de su esposo, el amor a su trabajo y a la ciudad donde vive. “Me apoya mucho mi esposo. Todo esto lo hago por mi crecimiento profesional y por mi familia. Amo mi trabajo, amo mi ciudad y la quiero ver bien”.

Leidy no es la única madre del grupo de trabajadores, junto a ella están sus compañeras obreras que cumplen una labor que algunos califican como un trabajo de hombres.

“Algunos dicen que levantar una pala, picar el pavimento, asfaltar, levantar la carretilla o manejar una máquina solo es de hombres, pero aquí estamos para demostrar que no es así. Ser madres nos ha dado esta fortaleza. Tratamos de estar muy pendientes de nuestros hijos, dedicarles tiempo a pesar de que llegamos muy cansadas a casa”, comenta Fanny Achig, madre de dos pequeños de 9 años y otro de apenas 3 meses.

Fanny, Rosa, Yolanda, María, Ana, cargan las herramientas y ayudan a los demás a preparar el material para el mantenimiento vial del día. Las volquetas están listas con la mezcla asfáltica, llevan la emulsión, las herramientas, preparan los rodillos, la bachadora, la fresadora y se dirigen a los puntos.

Ya en las vías, Rosa Pulupa, que estaba paleando en un bache sonríe a carcajadas al preguntarle cuantos hijos tiene. “No había televisión pues, son seis hijos, de los cuales dos aún viven conmigo. Soy madre soltera y ellos son mi inspiración, por ellos trabajo con fuerza”.

La jornada transcurre entre risas y la responsabilidad del trabajo. Hoy, corregirán aproximadamente 150 baches del sector de La Floresta. Gracias a esta labor la Epmmop potencia la seguridad vial de miles de quiteños.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.