28 de enero: Día Mundial por la Reducción de Emisiones de CO2

La iniciativa establecida por la Organización de Naciones Unidas tiene como objetivo concientizar a la población de todo el mundo, sobre la problemática y las consecuencias del calentamiento global derivado, en su gran mayoría, de las actividades humanas.

De todos los gases de efecto invernadero conocidos como GEI, el más común es el dióxido de carbono (CO2) producido por la quema de oxígeno, como el que se presenta durante un incendio forestal, la combustión de combustibles fósiles, las erupciones volcánicas, la descomposición orgánica de la materia, incluyendo los procesos respiratorios de plantas, animales o personas, sumándose la degradación de los entornos naturales, lo que complica aún más esta delicada situación.

Aunque por la pandemia, en 2020 y parte de 2021, nuestro planeta tuvo un respiro debido a las restricciones que se impusieron durante las cuarentenas y los aislamientos obligatorios, en la actualidad estos índices volvieron a los niveles de años anteriores causando gran preocupación a nivel mundial.

Las ciudades juegan un rol importante para la reducción de los gases de efecto invernadero, por ello, el Municipio del Distrito Metropolitano de Quito ha consolidado el Plan de Acción de Cambio Climático 2020 para el DMQ (PACQ), que plantea un horizonte de planificación de largo plazo; demostrando su compromiso con el cuidado de la naturaleza, el desarrollo sostenible y la mejora de la calidad de vida de todos los ciudadanos. Este es un trabajo realizado por la Secretaría de Ambiente con la asistencia técnica de la Grupo de Liderazgo Climático de Ciudades C40.

El PACQ es una hoja de ruta consistente y ambiciosa que busca contribuir con el cumplimiento del Acuerdo de París desde una escala local; incluye lineamientos de política pública, programas y proyectos bajo un enfoque de desarrollo sostenible; plantea metas ambiciosas de reducción de la huella de carbono e inversiones para mejorar la resiliencia al cambio climático, bajo la visión de llegar a la neutralidad climática en el 2050.

Ante esta problemática es importante que todos iniciemos un cambio de hábitos en nuestra vida cotidiana que permita frenar y afrontar esta crisis climática, a través de acciones como el ahorro energía eléctrica, la reducción en el uso del automóvil, la utilización de la bicicleta u otros modos de transporte sostenible, además de la eliminación del uso de plásticos desechables y el aprovechamiento de materiales reutilizables por medio del reciclaje.

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