Amaguaña estrena la primera unidad educativa pública del país con Planta de Tratamiento de Aguas Residuales
Quito (Quito Informa).- Por primera vez en el país, una institución educativa pública instala una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) dentro de un centro educativo. No es un “proyecto piloto” ni una foto para redes: es una planta funcionando todos los días y mostrando a cientos de estudiantes que la sostenibilidad y el cuidado de los recursos se practica con hechos.
Esta apuesta del Municipio de Quito es para que el agua que se usa en el sector no vuelva sucia a las quebradas y ríos que atraviesan la ciudad.
Esta PTAR demuestra, desde el sistema educativo municipal, donde niñas, niños, docentes y familias pueden ver, con sus propios ojos, cómo el agua se limpia antes de regresar a la naturaleza.
¿Para qué sirve una PTAR y por qué debería importarnos?
Porque todo lo que sale del lavamanos, la ducha o el inodoro termina, tarde o temprano, en ríos y quebradas de Quito. Si esa agua baja sin tratamiento, llega cargada de contaminación, malos olores y riesgos para la salud.
La PTAR corta ese problema de raíz: retiene, limpia y devuelve el agua en mejores condiciones, reduciendo la carga contaminante y ayudando a recuperar quebradas y ríos que durante años recibieron desechos sin ningún filtro.
Y además deja una enseñanza poderosa: convierte a los colegios en laboratorios vivos, donde las y los estudiantes pueden ver cómo funciona una ciudad que se toma en serio su entorno y empieza a cambiarlo desde adentro.



