Menos cables a la vista con el Plan de soterramiento en marcha: 100 kilómetros bajo tierra hasta 2027
Quito (Quito Informa). – El Municipio de Quito avanza con una de las transformaciones más visibles de los últimos años: el Plan de Soterramiento de Redes de Telecomunicaciones, o conocido como ‘soterramiento de cables’. Esta intervención busca recuperar el espacio público y potenciar el paisaje de la ciudad más linda del mundo.
Desde mayo de 2023, cuando inició la administración del alcalde Pabel Muñoz, este plan recibió un impulso sostenido. Ya se han intervenido tramos en el sur y norte, en la avenida Rodrigo de Chávez, La Pradera y un segmento de la avenida 6 de Diciembre, priorizando espacios públicos, corredores estratégicos y zonas con alta concentración de cableado.
En paralelo, avanzan nuevos frentes de obra en sectores como la avenida El Inca y Cotocollao, integrados con trabajos de repavimentación y mejoramiento del espacio público. Esta coordinación evita reprocesos, optimiza recursos y permite avanzar de forma más ordenada. Todas estas acciones forman parte del Plan Metropolitano de Intervención 2023–2026, que prioriza áreas según densidad poblacional, transporte público, ciclovías, centralidades urbanas y zonas turísticas.
Entre 2023 y 2026, Quito sumará 66,8 kilómetros de redes. A esto se añaden los trabajos previstos para 2026, que incorporarán 33,6 kilómetros adicionales en avenidas emblemáticas del norte y del sur, como la 10 de Agosto, nuevos tramos de la 6 de Diciembre, Alonso de Angulo y Mariscal Sucre.
Con estos avances, Quito superará la meta de 100 kilómetros de cables soterrados al final de la actual administración, marcando un hito histórico en el ordenamiento urbano de la capital.
Desde la Secretaría de Hábitat y Ordenamiento Territorial se destaca que el soterramiento “mejora la imagen de la ciudad, fortalece la seguridad, recupera el espacio público y aporta a una mejor calidad de vida para las vecinas y vecinos”.
Dato
El soterramiento consiste en trasladar bajo tierra los cables que hoy cuelgan de postes. Este cambio reduce la contaminación visual, libera aceras para una movilidad peatonal más segura y disminuye riesgos para las personas, además de fortalecer la calidad de los servicios.
