Pacto Agroalimentario una apuesta al presente y futuro de Quito

Con la finalidad de promover un sistema alimentario sostenible, resiliente, diversificado e inclusivo para combatir el hambre y la mal nutrición que, además, reduzca el desperdicio y enfrente los efectos del cambio climático se firmó el Pacto Agroalimentario de Quito.

La Capital se convirtiéndose así, en la primera ciudad de Ecuador y una de las pocas en la región, en contar con una política agroalimentaria, inspirada en el Pacto de Milán.

Alfonso Abdo, director ejecutivo de ConQuito, destacó que este 2 de octubre “como ciudadanía hemos firmado el Pacto Agroalimentario: para hacer un sistema sostenible”.

En el tema de alimentación se trabaja en diferentes ámbitos la producción, el consumo, en la nutrición. Todavía persisten problemas en la ciudad sobre este tema adultos obesos y 1 de cada cuatro niños con desnutrición. “La única manera de trabajar y atender esos problemas es mirarlo de una manera integral donde, desde los ciudadanos y las entidades que trabajan en estas diferentes aspectos podamos trabajar de una manera conjunta, que podamos articular los diferentes esfuerzos para mejor la alimentación de todos los ciudadanos” insistió el Director Ejecutivo de ConQuito.

El Pacto Agroalimentario de Quito surge de una plataforma multiactoral, integrada por representantes de la sociedad civil, empresa privada, academia, cooperación internacional, el gobierno local, provincial y nacional quienes redactaron y propusieron la Carta Alimentaria de la Ciudad y diseñaron el plan de acción para su implementación.

El enfoque de sistema alimentario sostenible y resilientes permite abordar, de una manera integral, los grandes retos del hambre y la malnutrición y los desafíos que se interrelacionan con ella: acceso a alimentos, pobreza y cambio climático, desde la producción y transformación sostenible, la comercialización inclusiva y la distribución eco-eficiente, pasando por el consumo responsable, el manejo de los residuos y una gobernanza participativa.

Ney Barrionuevo, director del Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural –RIMISIP en Ecuador- puntualizó que el Pacto Agroalimentario para Quito, “no solo es una apuesta para el futuro sino desde el presente. La ciudad enfrenta, al igual que muchas otras ciudades de Ecuador, grandes retos con respecto a la alimentación, que no solo es un problema de la doble carga: la desnutrición infantil por un lado y sobrepeso en los adultos por el otro. Además, en el caso de los agricultores existe un 43 % de pobreza rural. El país es, extraordinariamente, vulnerable a los efectos negativos del cambio climático. Entonces sí queremos tener una alimentación sana debemos trabajar para no desperdiciar alimentos, tener una comercialización inclusiva y contar con medidas de mitigación. Es decir no se pueden ver de manera separada”.

Para fortalecer el sistema agroalimentario de la ciudad, la estrategia incluye cinco ejes: Gestión de los recursos alimentarios para el futuro, seguridad y soberanía alimentaria-nutrición, vínculos urbano-rurales/economía alimentaria inclusiva, reducción de la perdida y desperdicios de alimentos y gobernanza alimentaria. En la capital ecuatoriana se registra una desnutrición crónica infantil del 29 %, que en los sectores más vulnerables alcanza el 46 %, mientras que al día se desechan 100 toneladas de alimentos, según datos proporcionados el Banco de Alimentos

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