Día de los finados: Tradiciones religiosas y rituales indígenas

Cientos de personas acudieron, este 1 y 2 de noviembre, a los cementerios, en Quito, con la finalidad de visitar y honrar la memoria de sus seres queridos. Una actividad propia de la festividad de finados.

Los habitantes de la parroquia de Calderón conmemoraron está fecha con danza, música, rituales funerarios, conversatorios y entrega de agrados a los difuntos. Además, coronas, flores, artesanías, bisutería y la rica gastronomía ecuatoriana fueron expuestos en las calles aledañas a los cementerios.

Adultos, niños, jóvenes y personas de la tercera edad se dedicaban a limpiar las lápidas, adornar con flores, coronas y tarjetas el lugar donde se encuentran enterrados sus seres queridos. Otros elevaban una oración, pidiendo el descanso eterno de sus familiares fallecidos.

Una mezcla de rituales y tradiciones ancestrales, esta celebración une la religiosidad con la cultura indígena: los familiares suelen compartir alimentos con sus difuntos y elevan una plegaria por el familiar ausente: es un día, no solo, dedicado a los difuntos, sino, que es el tiempo de recordar la importancia que nuestros antepasados tuvieron en nuestra vida. Aunque de forma material y física no se encuentren a nuestro lado, siempre seguirán siendo parte de nuestra existencia.

El padre José Guachala señala que “desde el sentido religioso más que celebrar la muerte de nuestros seres amados que están junto a Dios, es celebrar la vida, netamente lo que ellos dejaron. No tanto recordar como murieron, sino como ellos vivieron entre nosotros. El sentido religioso de celebrar a nuestros muertos es que todavía nos vinculamos sentimentalmente y sobre todo esa herencia espiritual que hemos recibido de parte de ellos”, recalca.

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