Procesión Jesús del Gran Poder recibió a gran cantidad de fieles

El Centro Histórico volvió a vestirse de fe con la Procesión de Jesús del Gran Poder, luego de dos años sin realizarla de forma masiva, por la pandemia. Esta manifestación religiosa inició en la Plaza de San Francisco; allí la comunidad Franciscana fue la encargada de su organización y de salir a las calles con la imagen de Jesús del Gran Poder. Miles de personas asistieron a esta manifestación de fe.

Cucuruchos y verónicas, María Magdalena, penitentes, almas santas, saumeriantes y personas vestidos con el ‘traje de la piedad’, quienes recibían donaciones para la iglesia y entregaban estampas religiosas a los fieles, fueron parte de los personajes que acompañaron a la imagen de Jesús del Gran Poder.

Esta procesión tiene su inicio en el año 1961 fue una iniciativa del sacerdote Francisco Fernández, y se la realiza los Viernes Santos, para recordar la muerte de Jesús. La escultura de Jesús de Nazaret fue diseñada en el siglo XVII, en palo de balsa, por un padre del que sólo se conoce su nombre: Carlos.

La Procesión inició a las 10:00 con la salida de la imagen de San Juan, a las 11:00 salió la Virgen de los Dolores y a las 12:00 con el toque de dianas, la lectura de la sentencia y el himno nacional, la imagen emblemática de Jesús del Gran Poder.

El recorrido que tuvo la procesión fue: salida desde la iglesia de San Francisco, luego se dirigió a la calle Bolívar, hasta la Venezuela, de allí hasta la Manabí, Vargas, Riofrío y de regreso, por la calle Venezuela, Manabí, García Moreno, Bolívar y el retorno fue a la iglesia desde donde partió la caminata.

Los cucuruchos son uno de los principales personajes de esta peregrinación, ellos caminan descalzos, cubiertos con un traje morado que los mantiene en el anonimato, y que les permite expurgar sus pecados. Algunos llevan cadenas en los pies y cargan cruces de madera; así lo hizo Rommel Pulamarín. “Yo hago esto en agradecimiento al señor Jesús, por todas las bendiciones que nos ha dado, por la fe que le tengo a él. En esta pandemia no ha pasado nada con mi familia, todos estamos con bien y salud”, además retomar la Procesión luego de dos años de confinamiento es para este devoto una bendición.

Otro de los personajes de la procesión son las verónicas quienes tienen un papel importante, representan a las mujeres de Jerusalén que lloraban mientras Jesús era llevado al sitio donde finalmente fue crucificado. Las verónicas acostumbran a vestirse de negro, en señal de luto. Siempre llevan unos lienzos, en representación de la mujer que le limpió el rostro a Jesús.

Lucía Parreño, fue una de las verónicas, “lo hago en agradecimiento a Jesusito por muchos favores que hemos recibido, por mantenernos sanos durante la pandemia, por la salud y trabajo”, comentó que su preparación consiste en una guía espiritual durante tres semanas.

Otra de las participantes, María Guadalupe Tapia, dijo “Me siento feliz y contenta, yo desde niña compartí con mi padre en las procesiones; ahora estoy aquí con mucha fe y devoción agradeciendo al señor que nos da un nuevo día de salud y vida”.

Fray Darío Hernández, coordinador de la ‘Devoción a Jesús del Gran Poder’ señaló que “En este año implementamos un plan de contingencia, con la ayuda del Municipio, Quito Turismo, Policía Nacional y otras entidades públicas, para que esta procesión sea un éxito.”

Para el religioso la procesión tiene un sentido espiritual, dentro de la iglesia, es lo que al cristiano le permite identificarse con Jesús del Gran Poder, la procesión tiene como fin orar por la paz, por la salud, el trabajo y el bienestar de todos los quiteños y el mundo entero.

“Luego de dos años sin esta procesión dentro de la comunidad Franciscana nos sentimos muy contentos de que se reactive nuevamente la fe, la cultura, la tradición y que Quito aparte de ser una ciudad Patrimonio de la Humanidad, también se convierta en un centro de fe y de cristianos comprometidos”, dijo Fray Darío Hernández.

Los fieles se apostaron a ambos lados de las calles para ser parte de esta procesión, algunos llegaron de otras ciudades, como Luis Díaz y su esposa que vinieron desde Cuenca “Después de dos años es una emoción muy grande, estamos con las medidas de protección adecuada, la policía está acompañando en todo momento, me parece muy bien la organización. Venimos desde Cuenca a ver esta procesión, yo soy de Quito, pero vivo 20 años allá”.

Turistas internacionales, también se dieron cita para presenciar esta manifestación de fe, Crhis es periodista de Bélgica, “es espectacular, ver cómo la gente se prepara, hay personas de diferentes edades. Es una ciudad con muchas iglesias, con mucho arte, con mucha historia, es una ciudad muy bonita, pero con la gente aquí, hoy, es más brillante”.

Quito es una ciudad que mantiene vivas sus tradiciones, su cultura y su fe, lo que atrae a turistas nacionales e internacionales y la convierten en destino turístico religioso.

 

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