De la planilla de luz a la de agua: lo que debes saber sobre el cobro de la tasa de basura

Quito, (Quito Informa). – Con la aprobación de la ordenanza de gestión de residuos sólidos, donde se incluye el cobro de la tasa de basura a través de la planilla de agua potable, Quito  sostiene un servicio esencial en la vida diaria de la ciudad: la limpieza y manejo de la basura; luego de que el Gobierno Nacional eliminara arbitrariamente el pago de la planilla de luz pese a un convenio existente. Esta decisión le costó a la ciudad USD 12 millones.

Servicios como la recolección, el barrido, el transporte, el tratamiento y la disposición final de los residuos contarán con los recursos necesarios para operar sin interrupciones y de forma responsable con el ambiente, en una ciudad que sigue creciendo.

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La basura no solo se recoge: se gestiona

La Tasa de Gestión Integral de Residuos Sólidos No Peligrosos, nombre técnico, no se paga únicamente por el camión que recoge la basura. Cubre todo el proceso que empieza en la calle y termina en la disposición final, pasando por el barrido, el transporte y el tratamiento de los desechos.

Como no es posible medir cuánta basura genera cada hogar o negocio, EMASEO utiliza el consumo de agua potable como un indicador técnico. Estudios demuestran que existe una relación directa entre el uso de agua y la cantidad de residuos generados es de hasta el 92%. En palabras simples: quienes consumen más agua, normalmente producen más basura.

Este criterio permite que el aporte sea proporcional y transparente, evitando cobros arbitrarios y buscando mayor equidad entre los distintos sectores de la ciudad.

¿Qué cambia con la nueva ordenanza?

La ordenanza también aclara quiénes reciben el servicio y cómo deben aportar. Por ejemplo, los espacios de uso colectivo, como mercados municipales, casas comunales, estadios y ligas barriales, ahora son reconocidos formalmente como beneficiarios del sistema de limpieza, ya que concentran a miles de personas y generan una gran cantidad de residuos.

En el caso del sector industrial, se establece un plazo de seis meses para construir un esquema de cobro específico, acorde al tipo de servicio que reciben y a sus particularidades.

Además, se precisa que los organizadores de ferias, conciertos y otros eventos públicos deben pagar la tasa correspondiente por el servicio de limpieza, una vez concluida la actividad.

Con estos ajustes, la ciudad busca que el sistema de manejo de residuos sea sostenible en el tiempo, que no dependa de soluciones temporales y que permita mantener a Quito limpia, segura y preparada frente a los desafíos ambientales actuales.