Una red de mujeres promueve la paz desde sus barrios en Quito

Entrevista:

Quito, (Quito Informa).- Mujeres Constructoras de Paz es un proyecto de la Secretaría General de Seguridad y Gestión de Riesgos del Municipio de Quito que impulsa el liderazgo femenino desde los barrios, con el apoyo de ONU Mujeres. A través de formación, redes de apoyo y autocuidado, más de 60 lideresas fortalecen la convivencia, la solidaridad y la cultura de paz en sus comunidades.

Elizabeth Acosta, dirigente del barrio Central de la parroquia de Píntag y lideresa del proyecto “Mujeres Constructoras de paz”, comparte su experiencia de conformar un colectivo que impulsa la seguridad desde su comunidad.

Mujeres que transforman territorios: una red femenina promueve la paz desde parroquias urbanas y rurales de Quito
Elizabeth Acosta – Mujeres Constructoras de Paz

¿Cuántas mujeres conforman la Red?

Es un proyecto que contempla alrededor de 60 lideresas mujeres dirigentes de parroquias urbanas y rurales del cantón Quito. Esta red viene trabajando en varias parroquias de Quito. Por ejemplo, en el valle de Los Chillos tenemos lideresas y mujeres constructoras de paz en Alangasí, Píntag y Conocoto. También estamos en el valle de Tumbaco, en parroquias como Pifo y Cumbayá.

En el norte de la ciudad trabajamos en Pusuquí y El Condado, y en el sur estamos en La Magdalena. Además, llegamos hasta el Chocó Andino, con presencia en Calacalí y Nono. En realidad, es una integración bastante amplia, que ha sido fortalecida por el Municipio de Quito, a través de la Secretaría de Seguridad, para seguir impulsando y fortaleciendo el liderazgo de las mujeres en los territorios.

¿Cómo se construye la paz en medio del miedo?

Yo creo que la paz se construye con unidad. Si no nos juntamos, no nos comunicamos y no nos reconocemos como vecinos, como ciudadanos de un mismo territorio, estamos perdidos frente a la delincuencia, frente a la inseguridad. Se construye paz recuperando el tejido social, recuperando espacios públicos, invirtiendo en cultura, en arte en infraestructura pública que necesitamos, entonces yo creo que esos son los lineamientos que queremos de las autoridades públicas municipales y nacionales. Necesitamos ese trabajo articulado por nuestros territorios. Necesitamos tener un punto de encuentro y la paz es uno de los mecanismos que, obligatoriamente, si queremos tener una vida para nosotros, para nuestras futuras generaciones, tenemos que trabajarlo ahora.

¿Qué tiempo tiene el colectivo?

En este año cumplimos dos años de conformación de la Red. En este tiempo hemos logrado espacios de capacitación para fortalecer nuestras capacidades en temas de estrategias o diseño de proyectos. También se ha contemplado el fortalecimiento de las capacidades de las mujeres lideresas. En temas territoriales hemos activado esfuerzos con los comités de seguridad ciudadana; con las dirigencias barriales en recuperación de espacios públicos, implementación de actividades culturales, sociales y comunitarias para articular todo lo que es seguridad y convivencia ciudadana.

¿Qué le motivó a conformar este colectivo?

Primero, ser una mujer en el ámbito de liderazgo, en el ámbito de trabajo dirigencial, realmente siempre ser mujer es un poco más complicado y más difícil que los hombres en articular actividades, articular pedidos, entonces esa fue la motivación inicial, el hecho de que por ser mujeres siempre hemos tenido ciertas trancas, ciertas cosas que no nos permiten trabajar de mejor manera.

Por otro lado, también el tema de construcción de paz realmente nos ha hecho de mucho beneficio porque, por ejemplo, yo tenía otras formas de desarrollar mi dirigencia en base a la fuerza y al exigir, pero ya con el tema de construcción de paz, nosotros vemos que el camino más sano para nuestras parroquias es trabajar bajo un ámbito de paz, bajo un ámbito de conciliación y bajo un ámbito de manera mancomunada. También me ha motivado el hecho de conocernos como una red y ser fuertes en ese sentido.

¿Qué ha aprendido de otras mujeres que están dentro de la red?

He aprendido básicamente de que hay unidad y voluntad de querer cambiar nuestros territorios, porque a veces uno se siente solo como dirigente que somos dos o tres vecinos que tratamos de ejercer algún tipo de beneficio para nuestro sector o nuestra parroquia, pero cuando vemos que hay más mujeres en diferentes zonas de nuestro cantón, nos sentimos acompañadas, el hecho de sentirnos juntas realmente es una fortaleza.

¿Qué sueña para las niñas?

Ahora, el tiempo de ellas es diferente. Llegan chicas y niñas mucho más seguras y afianzadas en su rol femenino. Y ese rol femenino también se construye en el territorio, en el trabajo comunitario y dirigencial.

Por eso, a las niñas y a las jóvenes que nos ven, queremos decirles que no debemos perder la ternura que nos caracteriza como mujeres. Porque el hecho de ser mujeres, de ser madres, de saber cuidar y acompañar a nuestros hijos desde pequeños, nos permite entender que sí podemos transformar nuestras sociedades. Tal vez esa es una diferencia frente a los hombres: la ternura y la capacidad de trabajar desde ella en nuestros territorios.

El proyecto Mujeres Constructoras de Paz reconoce la fuerza transformadora de las mujeres en sus barrios como impulsadoras de paz y protagonistas en la construcción de comunidades resilientes.