Comida caliente y una mano solidaria en los Comedores Comunitarios del Municipio

  •  En Quito el cuidado es parte esencial de la labor municipal

Quito (Quito Informa). – Comida caliente y nutritiva, una mano que acompaña, actividades que alivian pensamientos difíciles y combaten la sensación de soledad, sonrisas que se comparten, amistades que nacen y una esperanza que se renueva: todo eso brindan cada día los Comedores Comunitarios del Municipio de Quito.

Luis Eduardo Jácome, tiene 87 años, buscaba compañía y hacer ejercicio. “Una persona me motivó a venir, me dijo, usted hará ejercicios y también recibirá el almuerzo, ¡cosa maravillosa! Entonces dije aquí me quedo, fueron a mi casa, vieron como vivía. En esta edad yo sentía un vacío, no tenía amigos, la familia esta alejada, esto me cayó como anillo al dedo, espero que Dios me de salud para no pasar recluido en mi casa, es una dura batalla contra la soledad. Mientras pueda caminar, y movilizarme, vendré”, dijo.

El Municipio de Quito administra tres comedores comunitarios, ubicados en Calderón, Conocoto y San Bartolo. Son espacios que, además de brindar alimentación, ofrecen apoyo emocional y una comunidad que sostiene.

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La Unidad Patronato Municipal San José (UPMSJ) lidera el proyecto, que garantiza el acceso de personas en condición de habitabilidad en calle, movilidad humana, escasos recursos y adultos mayores vulnerables a servicios de cuidado integral.

En San Bartolo funciona uno de estos espacios: amplio, iluminado, ventilado, con patio y huerto propio. Allí siembran, cosechan y elaboran compost. Los productos, rábanos, zucchini, coliflor, col, acelga, entre otros, se reparten entre los usuarios y enriquecen su dieta. Todo es orgánico.

Lucía, de 19 años, estudia sistemas en la universidad. Su hermano Jorge, de 14 años, está en noveno año. Asisten al comedor con sus padres y su hermanita menor. “Somos de escasos recursos. El sueldo de mi papá como vigilante de autos, y el mío trabajando por horas, no alcanza”, cuenta. “Sentimos alivio al venir aquí. Lo único que quiero es graduarme y trabajar en mi profesión para ayudar a mis padres y hermanos, para ya no pasar hambre y saber que todo se puede cuando estamos juntos”.

Además de alimentación, estos espacios ofrecen servicios en nutrición, psicología, trabajo social y una variedad de talleres recreativos, pedagógicos y ocupacionales. Las actividades fortalecen la motricidad, la estimulación cognitiva en adultos mayores y habilidades sociales para mejorar la convivencia y el bienestar emocional.

Patricio Benalcázar Alarcón, director de Servicios de Protección Social y Medios de Vida de la UPMSJ, explica que los Comedores Comunitarios son una “respuesta al hambre y a la pobreza”. Cada comedor atiende 100 ingestas diarias y, solo en 2025, cerca de 1.500 personas fueron usuarias del servicio. “Más de 950 familias en situación de pobreza han sido atendidas. Además de la alimentación, realizamos actividades sociales, psicológicas, recreativas y artísticas que aportan a su proyecto de vida. Esto va más allá de alimentarse”, sostiene.

Para 2026, se proyecta duplicar las ingestas: San Bartolo y Conocoto llegarán a 200 diarias, mientras que Calderón aumentará en 50 más.

La comida está lista

Tras los talleres llega la hora del almuerzo. Cada persona se lava bien las manos, agradece en grupo y toma su lugar en la mesa. Un integrante de cada mesa sirve la comida. El menú del día incluye colada de haba, plato fuerte con carne, menestra de garbanzo, ensalada, arroz, gelatina como postre y avena para beber.

Con calma, van comiendo mientras conversan. En una mesa suena bajito Morena la ingratitud. Entre risas, historias y canciones, la comida sabe a algo más que alimento: sabe a compañía.

En Quito se cuida, se acompaña y se sostiene a quienes más lo necesitan.

Días de atención: lunes a viernes, incluidos feriados
Horario: 08h00 a 16h30