Abuso tras las paredes: así operan las clínicas clandestinas de rehabilitación en Quito
Quito (Quito Informa). – Tras la aparente tranquilidad de sus muros, las clínicas clandestinas de rehabilitación esconden una realidad que nada tiene que ver con lo médico y psicológico, más bien se acerca a la negligencia y la criminalidad.
En lo que va de este año, se han clausurado seis centros de este tipo. No es un problema nuevo, los operativos muestran que existen varios establecimientos operando en la ciudad. En 2025, la cifra de clínicas clandestinas clausuradas llegó a 24, el doble que en 2024 cuando fueron 10.
Los agentes de la Agencia Metropolitana de Control (AMC), acostumbrados a ver escenas fuertes en sus operativos, se enfrentaron a escenas desoladoras: armas, herramientas y métodos de tortura, hacinamiento en lugares que no contaban con el personal adecuado para tratar adicciones al alcohol y las sustancias ilegales.
Tortura, abuso e ilegalidad
En enero de 2025, la AMC intervino en una clínica en Pisulí. Bajo la fachada de una vivienda, en el lugar se encontraron a 40 adultos y 5 menores de edad que manifestaron sufrir maltratos, vivir en condiciones deplorables: hacinamiento, espacios sin limpiar y alimentación inadecuada.
En abril, llegaron a Nayón. En ese lugar se encontraban menores de edad, los adolescentes contaron que cuando los familiares llamaban a solicitar estos servicios, el personal llegaba con chalecos y esposas para capturar a los ciudadanos y trasladarlos por la fuerza.
En los siguientes meses de 2025, se clausuraron centros en los que se identificaron graves abusos: maltrato físico con tablas, prácticas de asfixia con toallas sumergidas en agua, descargas eléctricas, inmersión en aguas residuales. A ello se suman denuncias de abuso sexual.
Desaparecidos, fallecidos y capturados
En la Ferroviaria Alta, un centro clandestino mantenía a un adulto mayor, que había sido reportado como desaparecido, en contra de su voluntad. En marzo de 2026, un operativo en Calderón Yaruquí y Pifo, reveló a una interna con orden de captura y una persona sin signos vitales.
Edwin Chicaiza, líder zonal de la AMC en Calderón, señaló que estos lugares operan en la ilegalidad. “Muchas veces se convierten en espacios de alto riesgo, donde se vulneran derechos y, en ciertos casos, se oculta a personas requeridas por la justicia”.
Por su parte, el líder zonal de la institución en Tumbaco explicó que «en estos espacios no solo se evidencian presuntos maltratos físicos, sino también hacinamiento, insalubridad, encierro y afectaciones psicológicas que agravan aún más la situación de personas que requieren de un tratamiento digno».
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¿Cómo identificar estos lugares?
La AMC ejecuta operativos permanentes junto a la Agencia de Aseguramiento de la Calidad de los Servicios de Salud (ACESS) del Ministerio de Salud Pública y la Policía Nacional. Estos centros ilegales se aprovechan de la desesperación de las familias por ayudar a sus seres queridos cobrando miles de dólares en tratamientos que terminan en abusos.
Los centros privados legales tienen el registro del ACESS a la vista. En Quito existen alternativas gratuitas y técnicas como los CETAD del Ministerio de Salud y Casa La Ronda del Municipio
