El gigante vallado que apaga la vida en la Plaza Grande
Quito (Quito Informa). – Como un gigante encerrado y silencioso. Así permanece el Palacio de Carondelet tras las más de 20 vallas que lo resguardan. La medida se mantiene de forma permanente como una decisión del Poder Ejecutivo.
Pero conservar las pesadas vallas que rodean todo el perímetro traen consecuencias. El Palacio de Gobierno no es solo una dependencia política y estatal, es parte de la historia y la cotidianidad de la ciudad. Por sus calles transitan cientos de personas a diario, incluyendo a los turistas, entre extrañados y curiosos por ver custodiado el edificio que se convirtió en un museo abierto al público desde 2013 hasta 2020, donde antes había vida.
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Subir y bajar por la calle Chile se volvió un deporte de obstáculos, ya que solo hay un pequeño espacio habilitado para pasar. En la García Moreno, donde se ubica la histórica fachada de Palacio de cara a la Plaza Grande, las vallas reemplazaron a los negocios históricos que funcionaban bajo el Palacio.
La muerte lenta de las ‘covachas’
Si usted se encontraba en la Plaza Grande y quería comprar un recuerdo, una golosina e incluso cortarse el cabello, lo tenía al alcance de la mano. Ahora están en pausa, el Ejecutivo les hizo firmar una condonación de arriendo y la suspensión de sus labores. Los negocios conocidos como ‘covachas’, funcionan desde más de 70 años. Ecuador es uno de los pocos países del mundo que permite (o permitía) negocios particulares en edificios gubernamentales de tan alto rango. En Francia, México y República Checa también ocurre este fenómeno en un esfuerzo por conectar a los ciudadanos con los espacios de poder.
Por ahora, el futuro de aquellos negocios es incierto.
El Centro Histórico como muestra de una ciudad viva
“Hay gente que quiere que el Centro Histórico sea vitrina. Como cuando en la casa tienen guardadas las copas y nunca las usan. Lo lindo de venir al Centro Histórico es hacer varias actividades. El fin de semana, por ejemplo, tuvimos la activación de la calle García Moreno, donde se pudo peatonizar y permitir que los negocios puedan poner las mesas afuera. Hacer que la ciudad se sienta viva”, expresó el alcalde de Quito, Pabel Muñoz sobre este tema, hace unos días.
En ese sentido, hizo un llamado al Gobierno Nacional sobre el encierro de este lugar histórico de la ciudad y que no se deberían quitar las vallas solamente con las visitas internacionales, en referencia a la visita a Ecuador de la enviada especial para el Escudo de las Américas, Kristi Noem junto a una comitiva estadounidense.
Cambiar las vallas por personas y habitar el centro de Quito es la máxima de la administración municipal. “Ojalá el Gobierno Nacional se dé cuenta de la diferencia entre la foto del antes y el después. Habían sacado, no para los quiteños sino para la burocracia internacional, las vallas que están sobre Carondelet. Que lindo se ve Carondelet y el Centro Histórico sin vallas”.
Puesto operativo de control
La seguridad no significa encierro, pero sí el despliegue de las fuerzas que atienden el orden y control en la ciudad. En ese sentido, el Municipio de Quito desarrolló la Estrategia Capital, en la que se encuentran los Puestos de Mando Operativos (PMO), donde se ejecutan operativos focalizados, se optimizan recursos y se responde de forma inmediata ante incidentes, en zonas priorizadas.
Existen tres tipos de PMO: el primero, para áreas turísticas y patrimoniales, el segundo, para parques y recreación y el tercero, en zonas urbanas de alta afluencia, de acuerdo a las necesidades de cada sector. Los Puestos de Mando Unificado en la Basílica y el Panecillo buscan mantener el orden en un espacio público que se caracteriza por una alta presencia de turistas. De esta forma se apoya y refuerza el trabajo de control en la ciudad.
