Quito se posiciona como referente regional de turismo en 2026
Quito (Quito Informa). – Quito se consolida como referente de gestión urbana en América Latina tras registrar un incremento del 5.5% de visitantes internacionales en febrero de 2026. Este punto máximo de crecimiento, marcado por el arribo de 57,228 turistas en un solo mes, se vincula directamente con la mejora sostenida de los índices de convivencia ciudadana.
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La capital se posiciona como la cuarta ciudad más segura de la región con una tasa proyectada de un solo dígito (9.4 homicidios por cada 100,000 habitantes). Estos indicadores integran a Quito al grupo de capitales con tasas de un solo dígito junto a Lima, Brasilia y Santiago, situándose por debajo de las cifras registradas en otras metrópolis como Ciudad de México (16.3), Bogotá (15.1) y Montevideo (15.7).
Los resultados reflejan el trabajo de la actual administración
El Municipio de Quito lidera esta transformación con el trabajo articulado de la Secretaría General de Seguridad Ciudadana y Gestión de Riesgos (EP Emseguridad) y Quito Turismo. Entre 2023 y 2025, la Alcaldía ejecutó una inversión de USD 38.9 millones en seguridad y convivencia, una cifra 32.6% superior al periodo anterior. De este presupuesto, USD 12.8 millones se destinaron al fortalecimiento logístico de la Policía Nacional mediante la entrega de patrulleros, motocicletas y la rehabilitación de Unidades de Policía Comunitaria (UPC).
Para garantizar la convivencia en zonas de alta afluencia, se han implementado nueve Puestos de Mando Operativo (PMO) en los sectores estratégicos de La Carolina, La Mariscal, el Centro Histórico, el Boulevard Naciones Unidas, la Plaza Argentina, la Plaza Gabriela Mistral, El Chaquiñán (Cumbayá), la Basílica del Voto Nacional y El Panecillo. Este despliegue, sumado a los operativos constantes del Cuerpo de Agentes de Control Metropolitano, ha permitido que la percepción de seguridad ciudadana mejore significativamente, duplicando el número de ciudadanos que reportan sentirse protegidos en el espacio público.
En dos meses se registraron cerca de 112 mil arribos aéreos
El impacto económico de estas medidas evidencia una evolución positiva en los indicadores de demanda turística. Entre enero y febrero de 2026, la ciudad registra 111.880 arribos aéreos, alcanzando niveles comparables con los mejores registros históricos (2015) y superando de manera sostenida los niveles observados en el período de recuperación post-pandemia.
Este comportamiento refleja no solo la reactivación del flujo turístico, sino también la consolidación de Quito como un destino competitivo en la región, donde la seguridad se posiciona como un factor habilitante clave para la atracción de visitantes internacionales.
Adicionalmente, el crecimiento del 6,9% en 2026, si bien moderado respecto al incremento registrado en 2025, responde a una transición hacia una fase de crecimiento más estable y sostenible. Este escenario confirma que la ciudad ha superado la etapa de recuperación y avanza hacia un modelo de desarrollo turístico basado en la calidad, la diversificación de la oferta y la generación de mayor valor económico.
En este contexto, las acciones impulsadas desde la Secretaría de Seguridad no solo contribuyen a la reducción de riesgos y al fortalecimiento de la convivencia ciudadana, sino que también tienen un impacto directo en la competitividad del destino, al generar confianza, mejorar la reputación internacional de la ciudad y facilitar la realización de eventos de gran escala.
Evolución de los arribos aéreos a Quito (enero-febrero 2013 – 2026)
Tras la fuerte caída en 2021 (debido a la pandemia), el destino muestra una recuperación sostenida y acelerada, alcanzando en 2026 los máximos históricos (112 mil arribos). Lo que sugiere que Quito no solo se ha recuperado, sino que ha retomado su senda de crecimiento estructural en la demanda turística.
Si bien durante el 2026 se tiene un incremento de 6,9%, inferior en 7 puntos porcentuales al observado en 2025, este cambio responde a una desaceleración natural tras la fase de recuperación. Este comportamiento evidencia que el destino se encuentra en una etapa de crecimiento sostenible, en la que el principal desafío es consolidar los resultados alcanzados y escalar hacia una mayor generación de valor del turismo.
