Últimos días para visitar ‘Tesoro de Indias’, una exposición que convierte la papa nativa en memoria viva

Quito (Quito Informa). – ¿Qué historias guarda la papa nativa más allá de la mesa cotidiana? Esa es una de las preguntas que plantea ‘Tesoro de Indias’, la exposición de la artista ecuatoriana Isabel Llaguno, que se exhibe en el Museo de la Ciudad, ubicado en García Moreno y Rocafuerte, y que podrá visitarse solo hasta este 18 de enero de 2026.

Mediante instalaciones, pinturas realizadas con pigmentos extraídos de papas nativas y video-performance, Llaguno articula una reflexión profunda sobre la colonización, el extractivismo, la pérdida de biodiversidad y las formas comunitarias de cuidado que persisten en los territorios campesinos. La exposición se organiza en núcleos, que exploran distintas dimensiones de la papa: como símbolo, materia y lenguaje.

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El primer núcleo, Geografías y semillas, aborda la papa nativa como archivo vivo frente a la colonización de los territorios y los cuerpos. Las variedades nativas, con sus formas, colores, texturas y nombres ancestrales, conservan la memoria de un ecosistema agrícola diverso y profundamente conectado con los ciclos de la tierra. Llaguno las presenta no solo como alimento, sino como sujetos históricos que han sobrevivido a la imposición de nuevas lógicas de producción y propiedad, demostrando que la papa aún persiste y se resiste a ser completamente domesticada.

En Pigmentos y paisajes, la papa deja de ser solo un objeto representado y se convierte en material expresivo. La artista extrae tintes naturales de las papas nativas para crear una paleta cromática sensible, un gesto estético que no es decorativo, sino un testimonio de la tierra, del trabajo campesino y de lo que persiste frente a la pérdida. Cada color habla de una geografía específica y de un sistema agrícola que lucha por no desaparecer.

El tercer núcleo, Tesoros y territorios profanados, reflexiona sobre cómo la papa, originaria de los Andes, fue apropiada, transformada y exportada como un tesoro por el poder colonial. De alimento comunal a mercancía global, este tubérculo condensa siglos de extractivismo cultural y material. La exposición interpela la noción misma de tesoro: ¿qué se valoró, ¿qué se saqueó, ¿qué se olvidó? Llaguno evidencia cómo la imposición de normas sobre cuerpos y tierras continúa afectando a los territorios frente a la maquinaria del capitalismo contemporáneo.

Finalmente, Soberanía alimentaria y cuidado comunitario centra la atención en las luchas actuales de las comunidades campesinas por defender la agroecología y la soberanía alimentaria como práctica de vida, no de mercado. La papa nativa, cultivada y cuidada en comunidad, se presenta como símbolo de posibilidad, la fuerza de un territorio que se reinventa para proteger su diversidad y garantizar un futuro sostenible.

En sus últimos días, la exposición se convierte en una oportunidad única para conectar arte, memoria y vida comunitaria.