De madrugada, cuando la ciudad descansa, el Metro de Quito afina milímetro a milímetro sus rieles
Quito, (Quito Informa).– Cuando la ciudad descansa y los trenes del Metro de Quito han terminado su jornada, comienza un trabajo silencioso pero fundamental para el funcionamiento del sistema. Cada noche, desde Talleres y Cocheras, se realizan labores de reperfilado en los 44 kilómetros de vía férrea.
Se trata de un mantenimiento especializado que permite garantizar la seguridad, el confort y la operación eficiente de los trenes.
El operativo se ejecuta con dos amoladoras ferroviarias, cada una de más de 10 toneladas, y un vehículo auxiliar. Este equipamiento forma parte del mantenimiento de la superestructura de vía, es decir, del conjunto de elementos que permiten la circulación segura de los trenes.
¿Qué es el reperfilado de rieles?
Con el paso constante de los trenes, cada uno con un peso aproximado de 169 toneladas, los rieles experimentan desgastes naturales propios de la operación.
El reperfilado consiste en pulir, mediante amolado de alta precisión, el metal del riel para devolverle su forma original y eliminar irregularidades microscópicas generadas por el uso.
Este procedimiento permite que los trenes se desplacen con mayor suavidad, reduce vibraciones y prolonga la vida útil de la infraestructura ferroviaria. Por esta razón, estas labores se realizan durante la noche, una vez finalizado el servicio comercial.
Un equipo internacional de especialistas
Estas tareas se ejecutan con maquinaria especializada y con el acompañamiento de un equipo técnico internacional con experiencia en sistemas de metro en distintas ciudades del mundo.
La empresa encargada del servicio, Gallo Meda, cuenta con especialistas provenientes de Argentina, Ecuador, México y Perú, quienes trabajan junto con el equipo técnico del Metro de Quito, responsable de la supervisión operativa, la seguridad y el cumplimiento de estándares técnicos y ambientales.
Seguridad que se construye cada noche
El reperfilado de los rieles a lo largo de los 44 kilómetros de vía (22 kilómetros por cada sentido) forma parte del mantenimiento permanente que permite que el Metro de Quito opere con altos niveles de seguridad, precisión y confiabilidad.
Porque mientras la ciudad duerme, el Metro de Quito cuida cada detalle de su infraestructura: milímetro a milímetro.


