El respiro que merecen: espacios de bienestar para mujeres cuidadoras en Quito
Quito (Quito Informa). – Talleres, capacitaciones, conversaciones, risas son parte de los cuatro puntos fijos en las Casas Somos de La Ecuatoriana, Nueva Aurora, Carapungo y Roldós (Pisulí), que tiene Quito y que forman parte de la Política Local de Cuidados. Los ‘Puntos de Cuidado’ son espacios buscan dar un respiro a quienes cuidan, brindando apoyo emocional y capacitación, mientras sus familiares dependientes reciben atención profesional en el mismo lugar.
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María Pulliquitín, usuaria del punto de cuidado en Nueva Aurora, relata con humor los desafíos de atender a su padre de 95 años “lo difícil es que mi papá me haga caso por ser su hija”, explica mientras participa en un taller de manualidades que le permite desconectarse de su demandante rutina.
En este espacio, el aprendizaje va de la mano con el autocuidado. Sandra Coloma destaca cómo la ha ayudado a identificar sus talentos fuera del rol de cuidadora. Asimismo, Martha Chiluisa subraya el valor de la comunidad: tras asumir el cuidado de su padre y sus hijos, encontró en este lugar un espacio de sororidad. “Aquí siento el apoyo de mis compañeras; es mi momento para soltar las responsabilidades domésticas”, afirmó.
Historias como estas dan voz a las cuidadoras de Quito, mujeres que hoy transforman su cotidianidad gracias a los ‘Puntos de Cuidado’. Esta estrategia, aunque relativamente nueva, ya ha impactado positivamente a más de 930 personas durante 2025. La estrategia se enfoca en el fortalecimiento de sus proyectos de vida y al ejercicio efectivo del derecho al cuidado.
Mediante la implementación de actividades de autocuidado, talleres, capacitaciones certificadas, espacios de sensibilización (sobre corresponsabilidad en los cuidados y cuidados simultáneos, liberando horas de cuidados), en este espacio las personas cuidadoras, que mayoritariamente son mujeres, son cuidadas y protegidas.
Para llegar a cada rincón, la oferta de este servicio se extiende a través de puntos móviles que se desarrollan en los centros de Equidad y Justicia (CEJ) Calderón y Quitumbe, así como en la Casa Somos Balbinas entre otras. Además, en punto comunitarios con el fin de ampliar la cobertura y acercar la oferta de servicios a distintos sectores de Quito.
De esta manera, las Casas Somos se han convertido en un refugio para quienes cuidan de otros.
