165 mil personas fueron atendidas en las Casas Somos de la Delicia

8 Casas Somos funcionan, en la zona La Delicia, en diferentes barrios y parroquias del noroccidente de la ciudad.  En estos espacios públicos municipales se atendieron, entre 2014 y 2018, a 165 mil personas, quienes participaron en diferentes actividades como talleres, eventos artísticos, exposiciones, muestras audiovisuales, entre otras.

Estos sitios se convirtieron en la casa de la comunidad, el lugar de encuentro y de diálogo comunitario.  Así lo afirma Mónica Tupiza, instructora del taller de corte y confección, quien participa en la Casa Somos Cotocollao, por 2 años.

“Para mí es muy satisfactorio compartir mis conocimientos con las alumnas, ellas tienen las ganas de aprender y yo el gusto por enseñar, hemos hecho amistades y compartimos buenos momentos”, indica.

Cotocollao, Carcelén Bajo, Carcelén Alto, Pomasqui, San Antonio de Pichincha, Roldós-Pisullí Noroccidental y Pacto, son las Casas Somos en funcionamiento, en la zona La Delicia.  Esta última fue entregada, en este año, por el Alcalde de Quito, Mauricio Rodas, a los habitantes de la parroquia Pacto, donde se están atendiendo a 185 beneficiarios, con 20 talleres.

Yaritza Gorozabel, alumna del taller de spa de uñas de Cotocollao, comenta “Siempre me ha gustado lo que es belleza y spa de uñas.  Por una invitación de una prima fui a la Casa Somos. En este taller aprendí a hacer la limpieza profunda de las uñas y ahora estamos haciendo diseños. Me gusta el ambiente del taller, es bonito y nos llevamos bien.”

En cambio, la Casa Somos Noroccidental, de la parroquia Nanegalito, recibió a un grupo de jóvenes de los barrios de la cabecera parroquial, La Armenia y Santa Elena, quienes participaron en las charlas de riesgos psicosociales, con los estudiantes de la Universidad Indoamérica, de la facultad de Ciencias Humanas y la Salud y Psicología.  Juntos construyeron un plan de vida y metas a corto plazo, para personas entre los 12 y 16 años.

Juan P. de 14 años, llegó al taller de guitarra, de Cotocollao, en 2015.  “No sabía ni ubicar las notas musicales en la guitarra, en dos años aprendí mucho con el profe Boris, ahora participo en dos bandas, una de rock-pop y una de música cristiana”, comenta.

Los acuerdos con instituciones y con la comunidad han dado lugar a nuevos espacios de aprendizaje y participación.  Es así que se dictan talleres de iniciativa comunitaria, es decir aquellos gestionados por la comunidad organizada del sector.

Por otra parte, las organizaciones barriales han visto a las Casas Somos como los lugares para fortalecer a las agrupaciones. Los ensayos y reuniones de muchas de ellas se realizan en las Casas Somos. Este es el caso del Colectivo cultural Vientos del Norte, la Asamblea Barrial, el grupo de Vida Saludable, el grupo Manos de amor, de la Casa Somos Roldós-Pisullí, quienes reservan uno de los salones en un día específico.

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