Epmaps controla la calidad del agua desde la fuente

El agua que llega a los quiteños pasa por un riguroso proceso de control de calidad en todas sus fases, lo que la hace apta para ser consumida directamente del grifo. El punto de partida es el monitoreo de las fuentes y los cuatro embalses que posee la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps – Agua de Quito).

El Grupo de Monitoreo realiza muestreos mensuales en la presa Salve Faccha, mientras que en Mogotes y en Sucus se analizan pasando un mes y cada tres meses, respectivamente. Las tres están ubicadas a 3.900 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m), en la Reserva Nacional Cayambe Coca, y   alimentan a las plantas de potabilización Bellavista y Paluguillo que, a su vez, distribuyen el líquido vital a todo el norte de la ciudad y las parroquias orientales.

El embalse de la Mica, por su parte, se analiza una vez por mes; está ubicado en las faldas del volcán Antisana a 3.900 metros sobre el nivel del mar y sus reservas abastecen a la planta de tratamiento El Troje que cubre al extremo sur de la ciudad.  Los cuatro embalses almacenan un volumen útil total de 38 millones de metros cúbicos.

El agua de estos embalses es monitoreada por un sistema que analiza el comportamiento microbiológico de la laguna. Este análisis se realiza a través de un mecanismo de ultrasonido en una estación en Holanda.

Un equipo de monitoreo recorre el centro del embalse (señalizado con boyas mediante GPS), el dique y sus afluentes. La toma de muestras para el análisis se realiza a varias profundidades, hasta los 70 metros, así como en la superficie.

El muestreo en los afluentes que aportan al embalse se realiza a pie, por terrenos pantanosos, hasta llegar a la fuente.  El objetivo es mantener baja la carga orgánica y de minerales.

Vinicio Cadena, auxiliar de laboratorio, destacó la importancia de controlar el agua los 365 días del año, desde la fuente, la conducción, potabilización y distribución hasta llegar a los hogares de cada ciudadano.  “Mi trabajo es apasionante. Estoy orgulloso del trabajo que realizo pese al mal clima o a las largas caminatas que debemos emprender para llegar a las fuentes”, sostuvo.

Esta es una de las actividades que ejecuta la Epmaps en su Laboratorio de Control de Calidad para cumplir con los estándares nacionales e internacionales que la avalan la calidad del agua de Quito en un índice del 100% y certificada con el sello de calidad INEN.

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