Una iniciativa urgente e indispensable

  • 8 de cada 10 individuos silvestres mueren antes de llegar a su destino como consecuencia del maltrato, el miedo y el estrés
  • Las tortugas son sacadas de ríos y bosques cuando apenas son unas crías
  • Transportadas, en algunos casos, envueltas en cintas de embalar, amarradas, o cubiertas de plástico

El grave problema del tráfico ilegal y mascotización que sufren diferentes especies de tortugas motivó al Zoo de Quito a instaurar una campaña que busca visibilizar esta problemática que durante años ha sido normalizada en el país y en la región.

El Vivarium de Quito, Equilibro Azul, Fundación Jocotoco, Red Divulga Ciencia, SaraWarmi, Fibios Comunicaciones y el Centro de Rescate de Fauna Marina del Parque Nacional Machalilla se sumaron a esta acción con el objetivo de decirle a la ciudadanía que #LasTortugasNoSonMascotas.

A través de canales digitales, el Zoo de Quito comparte contenidos multimedia, historias y estadísticas que reflejan la dura realidad que soportan las tortugas. Esto ha sido importante para que la gente comprenda que es hora de acabar con la equivocada costumbre de comprar, vender y mascotizar a esta especie.

Detrás del tráfico de tortugas existen hechos y consecuencias poco conocidas. La cadena del tráfico de vida silvestre esconde mucho sufrimiento y destrucción a los ecosistemas: las tortugas son sacadas de ríos y bosques cuando apenas son unas crías. Son transportadas, en algunos casos, envueltas en cintas de embalar, amarradas, o cubiertas de plástico, colocadas unas sobre otras dentro de cajas de cartón o maletas. Pasan horas e incluso días sin agua y sin comida.

Las pocas que sobreviven son vendidas como mascotas. El destino final de estos animales es la muerte o la condena a una vida en peceras o espacios artificiales para que sobrevivan lejos de sus hábitats. 8 de cada 10 individuos silvestres víctimas de este proceso ilegal mueren antes de llegar a su destino como consecuencia del maltrato, el miedo y el estrés.

En otros casos son cazadas para el uso de su caparazón o para la venta de su carne. Sin duda es una especia altamente vulnerada, y pese a existir una normativa que las protege y noticias periódicas reportando el decomiso de tortugas, existe poca sensibilización de la ciudadanía sobre el tema.

A diario, los centros de rescate del país reciben tortugas terrestres, acuáticas y semiacuáticas que viven como mascotas dentro de espacios domésticos reducidos.

Es hora de romper con este círculo vicioso. La ayuda de todos es muy importante. Comparta los contenidos en sus redes, para llegar cada vez a más personas.

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