Con la reforma al COOTAD, quienes pierden son las familias que hoy reciben atención gratuita de salud

Quito, (Quito Informa). – Chiriboga es un barrio de la parroquia rural de Lloa. Desde La Mena 2 se necesitan cerca de dos horas para llegar. Muchos quiteños y quiteñas ni siquiera saben que ese lugar también es Quito. Pero hasta allí sí llega el equipo de salud del Municipio de Quito, que brinda atención gratuita en medicina, enfermería, nutrición y psicología con calidad y calidez, directamente en la comunidad.

Para Gonzalo Caizaluisa, la presencia del equipo médico en este sector marca la diferencia: “Me pareció de maravilla la visita de los doctores aquí porque vivimos abandonados. No hay quién atienda. La venida de ustedes es una belleza. Muy agradecido de todo”.

Por su parte, Claudia Chaluisa quien acudió a la feria de salud con sus hijos, manifestó: “Me dieron nutrición y medicina general. Me parece muy bueno el servicio porque a veces una está equivocada en cómo comer. Nos guían, nos ayudan con el peso, cómo estamos realmente. Hice atender a mi hijo y a mi bebé. Los doctores son muy amables, responden cualquier pregunta, cualquier inquietud. Uno tiene confianza para preguntar, no da vergüenza”.

Los equipos de salud municipal recorren distintos barrios urbanos y rurales del Distrito Metropolitano. En otro sector de la ciudad, una médica del equipo de salud comunitaria relató el caso de Rosita, una mujer que nunca había recibido atención ginecológica ni se había realizado una mamografía. Gracias a una feria de salud en su barrio, fue evaluada y canalizada para recibir atención especializada y practicarse los estudios correspondientes en las Unidades Metropolitanas de Salud. Como ella, miles de personas acceden por primera vez a servicios médicos oportunos a través del sistema municipal.

La médica Emily Gallardo comparte una experiencia que marcó su trabajo en territorio:
“Hay una historia que no se me olvida. Cuando recién empezaba mi trabajo, fuimos a una visita domiciliaria muy lejos. Recuerdo que pensé: ‘¡Guau, hasta aquí llegamos!’. Íbamos a atender a un niño. En otras instituciones nunca había llegado tan lejos en una visita domiciliaria. En este trabajo sí. Me siento honrada y bendecida”.

Sin embargo, esta presencia territorial podría verse comprometida si se aprueba la reforma al Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización (COOTAD). La propuesta del Gobierno central prioriza la inversión en infraestructura física y limita la posibilidad de destinar presupuesto a la contratación de personal de salud y al sostenimiento de servicios de atención directa a la ciudadanía.

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La reforma condiciona las transferencias del Estado al cumplimiento de un porcentaje obligatorio de inversión en infraestructura. Esto reduce la autonomía municipal y pone en riesgo servicios que no se construyen en cemento, sino en presencia médica, acompañamiento psicológico, visitas comunitarias y atención directa a las vecinas y vecinos de Quito.

La discusión no es solo presupuestaria; es profundamente humana. Detrás de cada porcentaje hay historias como la de Rosita; como las de Gonzalo y Claudia; niños y niñas que reciben atención domiciliaria, personas adultas mayores acompañadas, jóvenes que acceden a apoyo psicológico y familias que encuentran una respuesta cuando el sistema nacional está saturado.

Porque la obra más grande de Quito no solo es la que se mide en metros cuadrados, sino la que se invierte en su gente. Y cuando se limita la inversión social, quien pierde es la ciudadanía.

Dato
En 2025, a través de la Red Municipal de Salud —que incluye las Unidades Metropolitanas de Salud y las acciones de salud comunitaria— el Municipio de Quito brindó 357.262 atenciones en el Distrito Metropolitano, dirigidas principalmente a población vulnerable que no logra acceder oportunamente al sistema público nacional.