Un extracurricular gratuito en el Fernández Madrid que transforma la arcilla en oportunidades
- Esta propuesta se brinda en las Unidades Educativas Municipales y otorga a los estudiantes conocimientos, técnicas y habilidades para su vida.
Quito (Quito Informa). – Entre arcilla, agua y creatividad, estudiantes de la Unidad Educativa Fernández Madrid transforman sus ideas en piezas reales. En el taller extracurricular de cerámica, imaginar y crear no es solo parte de una clase: es una experiencia donde cada figura nace desde cero, con paciencia, dedicación y entusiasmo.
Figuras decorativas, objetos utilitarios y pequeñas obras de arte toman forma en sus manos. La satisfacción es evidente cuando comprueban que aquello que imaginaron ahora existe, moldeado por ellas mismas.
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Para lograrlo, utilizan herramientas especializadas como tornos, hornos, esponjas, estecas, rodillos, cortadores de alambre y punzones, que permiten trabajar la arcilla desde su estado más blando hasta su versión final, endurecida y lista para usar o exhibir.
Orlando Andrade, docente de artes plásticas, explica que este espacio no exige experiencia previa. “No es necesario saber dibujar o pintar; lo importante es tener paciencia y amor por lo que se hace”, señala. Además, destaca que el arte fortalece habilidades como la concentración y la disciplina, que luego se reflejan en otras áreas académicas.
Para Mayli Ontuña, de 12 años, la cerámica es una forma de expresión y también un espacio para relajarse. “Me encanta crear, en mi casa ya he hecho figuras de gatos y perros. Quiero hacer una pajarera. Venir aquí me ayuda a desestresarme”, cuenta.
Algo similar ocurre con Paula Cedeño, de 14 años, quien encontró en este taller una oportunidad para descubrir su potencial artístico. “Quería aprender a modelar, pintar y dibujar. Es bonito que el colegio nos dé estas oportunidades para desarrollar nuestras habilidades”, comenta.
Además del aprendizaje artístico, los estudiantes adquieren nociones básicas para calcular costos, lo que abre la puerta a iniciativas de emprendimiento. De hecho, una de las alumnas ya ha participado en ferias, donde ha logrado vender sus creaciones.
Más allá de la técnica, estos talleres se convierten en espacios para canalizar emociones, reducir la ansiedad y fortalecer la creatividad. Así, la educación se amplía más allá del aula y conecta a los estudiantes con nuevas formas de aprender, crear y proyectarse.












