Compromiso Quiteño, el decálogo que busca reconectar a la ciudad con su gente

  • “La raíz de muchos de los problemas es la falta de amor e identidad con la ciudad”, afirma Ana María Sevilla, del programa De Vuelta al Centro.

Quito, (Quito Informa). –  El Decálogo del Compromiso Quiteño nace desde la calle, la escucha y la participación ciudadana. A través de la metodología La Voz del Vecino, vecinos y comerciantes del Centro Histórico identificaron 49 problemáticas que afectan la convivencia, desde temas estructurales hasta comportamientos cotidianos. Con ese punto de partida, la iniciativa dio un giro clave: involucrar a los jóvenes para pensar en soluciones.

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Ana María Sevilla, miembro del comité del programa De Vuelta al Centro —impulsado por la Alianza para el Emprendimiento e Innovación—, cuenta que el proceso buscó ir más allá del diagnóstico. “Invitamos a estudiantes a construir un decálogo de lo que ellos desean ver en quienes habitan y visitan el centro”, explica.

Cerca de 100 estudiantes de las unidades educativas Virgen de la Merced, La Providencia y Darío Guevara participaron en talleres facilitados por la organización civil “La Buena Gente”. Allí mapearon espacios seguros y hostiles y reflexionaron sobre su relación con el centro histórico: qué significa en sus vidas, cómo cuidarlo y cómo volver a sentirse parte de él.

De ese ejercicio nacieron diez mensajes de convivencia construidos desde sus propias experiencias. A ellos se sumó una invitación concreta: “Ven al centro, en Metro”.

Para Sevilla, el hallazgo más importante fue entender el origen de muchos problemas. “Cuando los ciudadanos no sienten un vínculo emocional con su entorno, no hay un sentido de responsabilidad compartida”, afirma. Por eso, el decálogo no se limita a normas, sino que busca reconstruir ese lazo afectivo con la ciudad.

La iniciativa se convirtió en la base de la campaña cívica De Vuelta al Centro – Compromiso Quiteño, difundida desde 2025 en espacios públicos, pantallas del Metro, el aeropuerto y redes sociales, con una estética colorida y un lenguaje cercano.

El enfoque está en acciones simples pero significativas: caminar el centro, usar transporte público, respetar los espacios y apoyar al comercio local. “En las acciones que parecen más sencillas surgen las soluciones más profundas”, destaca Sevilla. Evitar el uso del automóvil mejora la seguridad peatonal y reduce la contaminación; recorrer el centro a pie, en cambio, reactiva su vida y su economía.

La campaña ha evolucionado para conectar con distintos públicos, incorporando desde narrativas visuales vibrantes hasta personajes históricos y emprendedores reinterpretados con tecnología. Para 2026, la propuesta se enfoca en la mirada de los jóvenes universitarios y sus motivaciones para reconectar con el corazón de la ciudad.

El mensaje es claro y directo: el compromiso no es de unos pocos ni depende de grandes acciones. Está en lo cotidiano, en cada decisión y en cada gesto. Porque recuperar el Centro Histórico no empieza con grandes planes, sino con algo mucho más cercano: la voluntad de volver, de cuidarlo y de hacerlo propio.