Toque de queda: la realidad invisible de quienes no tienen hogar

Quito (Quito Informa). – El toque de queda vigente en Ecuador, del 3 al 18 de mayo, limita la movilidad en Quito entre las 23h00 y las 05h00. En ese horario, nadie puede circular. Sin embargo, hay una realidad que no encaja en esa norma: la de quienes viven en la calle.

En quebradas, portales, plazas o bajo techos improvisados, sobre todo en el Centro Histórico, pero también en zonas como Eloy Alfaro, Quitumbe en el sur y La Mariscal en el norte centro, cientos de personas no tienen a dónde ir cuando cae la noche.

Para esta población, cumplir el toque de queda no es una decisión, es una imposibilidad. La calle es su único espacio. Y mientras la ciudad busca orden y control, ellos quedan expuestos a operativos y controles de las fuerzas del orden. No acatar la medida puede derivar en sanciones, incluso en la privación de la libertad.

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Más del 70% de las personas habitantes de calle en Quito presenta un consumo problemático de sustancias sujetas a fiscalización. Cerca del 10% experimenta cuadros psiquiátricos. Estos datos evidencian una necesidad: la intervención debe priorizar el ámbito de salud, de protección social y derechos, pero no punitivo.

A esta realidad se suma la población en movilidad humana, muchas veces en contextos de violencia y discriminación, que incluye a niñas, niños y adolescentes. También están comerciantes autónomos que, por pobreza y exclusión, permanecen en las calles, también con menores de edad.

El riesgo durante la noche
Las personas sin refugio quedan expuestas a controles que pueden derivar en detenciones. Se suma la falta de acceso a servicios de protección, servicios básicos y mayor vulnerabilidad frente a violencia o abandono. La calle no desaparece con el toque de queda, visibiliza los rostros de los excluidos de la sociedad.

Respuesta institucional: servicios que se adaptan
El Municipio de Quito, a través de la Unidad Patronato Municipal San José (UPMSJ), mantiene atención permanente para personas habitantes de calle, en movilidad humana y en el comercio autónomo.

Los profesionales del Municipio no se detienen. Aunque, la medida de restricción derivó en el cambio de horario de atención en los abordajes en las calles, de 05h00 a 23h00, a de 07h00 a 21h30.

El Patronato, además, cuenta con el Hogar Comunidad de Calle, que brinda alimentación y acogida. Durante el toque de queda, la demanda aumenta y no se puede cubrir al 100%.

Para población en movilidad humana, la Casa del Hermano atiende a más de 50 usuarios, incluyendo niñas y niños. El Municipio también cuenta con comedores comunitarios en Conocoto, San Bartolo y Calderón, con 100 raciones diarias cada uno.

Una tarea pendiente
El contexto actual plantea un desafío: la lucha contra la inseguridad y la existencia de grupos de delincuencia organizada debe incorporar un enfoque de derechos humanos y de seguridad para personas en situación de vulnerabilidad. La tarea es diferenciar entre víctimas y victimarios.

El toque de queda ordena la movilidad, pero no cambia las condiciones de quienes viven en la calle. El Municipio de Quito continúa con su labor para llegar a quienes más lo necesitan.