Extracurriculares que hacen futuro: la danza transforma talentos en proyectos de vida

  • En Quito, las y los estudiantes de unidades educativas municipales tienen opciones para despegar su creatividad

Quito (Quito Informa). – Espaldas rectas, piernas flexionadas, miradas en diagonal, sonrisas que iluminan, música que envuelve y un espacio que se llena de energía. Así se vive el extracurricular de danza de la Unidad Educativa Fernández Madrid, en La Loma Grande. Más de 60 chicas y chicos forman parte de esta iniciativa municipal que les abre un camino hacia aquello que realmente les apasiona.

Katherinne Bedoya, de 14 años, forma parte del grupo y cuenta que la danza le ha dado soltura, confianza y un vínculo más profundo con las tradiciones del Ecuador. “Me ha permitido conocer a más personas y lugares donde nos presentamos. Representar la danza tradicional me hace sentir muy orgullosa”, dice. Sueña con seguir bailando y, junto a sus compañeras, abrir algún día una academia.

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Rommel Osorio, instructor de danza, explica que este espacio ofrece ballet básico, danza pluricultural, etno contemporáneo y contemporáneo. La respuesta estudiantil no se ha hecho esperar: “Contamos con 65 estudiantes entre las jornadas matutina y vespertina”, señala. Las presentaciones se multiplican en escuelas, teatros, intercolegiales y distintos espacios que buscan talento joven. Más allá de la técnica, la danza les aporta inteligencia emocional, seguridad, disciplina y una forma de expresar lo que a veces no se puede decir con palabras, indica.

Para él, la danza es vital: “Sin música, sin danza, un pueblo muerto está”. Considera que estas formaciones mantienen vivas las raíces culturales de Quito y del país, mientras brindan a los jóvenes un refugio creativo donde cuerpo, música y silencio cobran sentido.

Jimmy Aguagallo, de 15 años, también encontró aquí su espacio. Prefiere lo contemporáneo, pero dice que el folclore “no se queda atrás”. Reconoce que lo más difícil ha sido sostener la mirada, los brazos y aprender nuevas coreografías, pero lo que más disfruta es sentir la energía del público: “Es un reto mantener ese enfoque, pero me encanta cuando entienden lo que mi cuerpo quiere contar”.

En casa tiene una red que lo empuja hacia adelante. “Mi familia me dice que siempre me va a apoyar y que no deje mi sueño atrás”.

La clase continúa entre pliés, contracciones, releases, zapateados y un grupo de jóvenes que aprenden a contar historias con sus pasos. Un espacio donde el patrimonio se mueve, la tradición respira y la ciudad se baila.