700 niños y niñas del Noroccidente disfrutan de las Colonias Vacacionales

Entre el 25 y el 30 de marzo se desarrollan las colonias vacacionales, organizadas por el Municipio de Quito, en las parroquias noroccidentales de la zona La Delicia: Nanegal, Nanegalito, Pacto y Gualea, quienes se rigen por el ciclo de educación Costa.

Cada día, niños y niñas de estas parroquias se trasladan hasta las canchas, parques, casas comunales y Casas Somos de los 22 barrios, donde se abrieron los puntos de colonias, para disfrutar de una jornada de 4 horas de diversión.  Los reciben más de 80 jóvenes voluntarios, quienes actúan como monitores y facilitadores de las jornadas recreativas, además de un equipo de profesionales municipales.

En Pacto, en la cancha techada se reúnen 64 niños y niñas, junto con 15 jóvenes.  En uno de los días de la colonia todos participan en jornadas de integración, mediante dinámicas y juegos.  Luego trabajan alrededor de un valor humano, como el respeto, la solidaridad, la reciprocidad.  A media mañana desarrollan una actividad manual y concluyen con actividades deportivas.

Shadé A. es una niña participante. Junto con sus amigas arma una caja con paletas de helado. “Me gustan las de color rosado, así será mi caja para guardar mis collares y pulseras”, indica.  Su amiga, la Fer, le ayuda en la tarea.

A las 10:30 llegan los refrigerios, entregados por el Municipio.  Cada niño y joven recibe un lunch nutritivo, que consta de una fruta, un jugo natural o leche y un sánduche.

Otro de los puntos es Pactoloma, donde se reúnen 36 infantes y 4 jóvenes. Los juegos son parte de la jornada. Dennis P. de 6 años, es uno de los participantes.  En el juego es el lobo. “Qué estás haciendo lobito” pregunta el grupo.  Dennis responde “levantándome de la cama”.  Pero sus respuestas se tornan sorpresivas, porque luego está pelando la mandarina y sacando gallinas.  Las sonrisas en los niños son inevitables.

Madeleine Pérez, es voluntaria juvenil de Pactoloma, comenta que en el día hicieron una dinámica de integración, trabajaron con el valor de la solidaridad, para luego cumplir con actividades deportivas y juegos tradicionales. “Es mi cuarto año como monitora juvenil, los niños me conocen y me tienen confianza. Es una buena iniciativa del Municipio, todos los días nos visitan para saber cómo estamos y nos entregan el refrigerio”, comenta.

El Municipio de Quito aporta con gorras y mochilas para los niños; un refrigerio diario para cada participante, incluidos los voluntarios juveniles; un show artístico para el día de cierre, previsto para el sábado 30 de marzo; y un equipo de profesionales que garantizan el desarrollo adecuado de las jornadas, además del buen trato.

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