Liderazgo juvenil y organización marcan el ritmo de la vida en los barrios de Quito

  • Lo que ocurre en ambos casos tiene un punto en común: la participación sostenida. Jóvenes que se involucran y comunidades que deciden. Distintas formas de estar presentes en el territorio y hacerse cargo de lo que ocurre en él.

Quito, (Quito Informa). – En el sur de Quito, cientos de jóvenes demuestran que el liderazgo nace del compromiso y la vocación de servicio, mientras que en Pomasqui, norte, la organización vecinal convierte sueños en espacios dignos para convivir. Son dos historias que muestran cómo la participación, desde distintas edades y territorios, sostiene la vida en comunidad.

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En el sur

Más de 300 jóvenes de la zona Eloy Alfaro, a través del proyecto «Juventud-Es Quito», participaron como monitores en los campamentos vacacionales Sol y Viento 2025. Su trabajo permitió que 1748 niños y niñas vivieran semanas de aprendizaje, juego y acompañamiento en sus barrios.

Para asumir este rol, los jóvenes pasaron por procesos de formación que incluyeron primeros auxilios, prevención de riesgos, comunicación, liderazgo y trabajo con niños. También abordaron temas como salud, bienestar animal y actividades educativas con materiales reciclados.

En el norte 

Ese mismo sentido de participación se refleja en Pomasqui, donde la comunidad definió, a través del presupuesto participativo, qué obras eran necesarias en sus sectores. En los barrios La Florida, Santa Teresita Baja, Las Tolas y Pusuquí se ejecutaron proyectos enfocados en espacios públicos. Las intervenciones incluyen mejoras en canchas, juegos infantiles, áreas recreativas y una casa comunal, con una inversión que supera los 270 mil dólares y beneficia a más de 1500 vecinos.

En La Florida, la cancha ahora cuenta con camerinos, graderíos, cubierta e instalaciones básicas. En Santa Teresita Baja se intervinieron el parque, la cancha y los alrededores con juegos infantiles y mejoras urbanas. En Las Tolas, la casa comunal, un espacio con historia para el barrio, fue recuperada. Y en Pusuquí se adecuaron zonas deportivas y recreativas al aire libre.

Alejandro Vargas, vecino del sector, comenta que la obra le ha dado “realce al barrio, porque le cambió la cara, ahora tenemos camerinos, baños y una tribuna con visera y graderío”.

Lo que ocurre en ambos casos tiene un punto en común: la participación sostenida. Jóvenes que se involucran y comunidades que deciden. Distintas formas de estar presentes en el territorio y hacerse cargo de lo que ocurre en él.