El Centro de Innovación iQ cumplió un mes: más de 200 personas ya lo usan para crear y emprender

Quito (Quito Informa).- El Centro de Innovación iQ, ubicado estratégicamente en La Mariscal, cumplió su primer mes y ya superó las 200 personas usuarias. Emprendedoras, profesionales, asociaciones y negocios han encontrado ahí un espacio real para crecer y, de paso, para darle nueva vida a uno de los barrios más emblemáticos de Quito.

El iQ funciona como un punto de encuentro. Aulas, salas de capacitación, zonas colaborativas y espacios de trabajo se han llenado de proyectos, talleres, reuniones y nuevas ideas que empiezan a tomar forma. Es un lugar que facilita conexiones y que acerca servicios a quienes necesitan apoyo técnico, formación o un espacio digno para impulsar su actividad.

Entre quienes ya lo usan está María Guadalupe, fundadora de CIAW, academia de peluquería y estilismo canino. Ha trabajado junto a ConQuito y ahora ve en el iQ una oportunidad concreta para seguir creciendo. “Aquí encontramos espacios cómodos, modernos y totalmente amoblados, listos para trabajar y aprender”, cuenta. La ubicación, estratégica, en el norte, también ayuda: sus estudiantes y clientes llegan con mayor facilidad.

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Desde el sector tecnológico, Jazmín Tabango destaca algo que suele parecer simple, pero que marca una diferencia enorme: orden, amplitud y disponibilidad. Para su empresa, el iQ se ha convertido en un espacio que facilita reuniones, capacitaciones y planificación sin complicaciones.

La Economía Popular y Solidaria también tiene presencia. Carla Altamirano, de la Asociación de Servicios de Mantenimiento de Quitumbe, cuenta que llegar al programa IncubaLab fue un punto de quiebre. “Entramos como una asociación debilitada; hoy salimos con muchas fortalezas, sobre todo en marketing, finanzas y negocios. Necesitábamos un lugar como este para reunirnos, organizarnos y buscar más empleo para nuestra comunidad”, dijo.

El iQ ya empezó a insertarse también en la agenda de ciudad. Durante la última Cumbre de Inversiones, Cristina Pachano, representante del Colegio Americano de Quito, quedó sorprendida con el espacio: “Está muy bien planificado y muy bien ubicado. Nos alegra ver que aporte a la reactivación de La Mariscal”.

A un mes de haberse abierto, el iQ ya demuestra que la innovación no solo se impulsa con tecnología, sino con espacios confiables, accesibles y pensados para las personas que quieren hacer que sus ideas pasen del papel a la acción.